Continentes de amor
Ebba y Massimiliano son dos chicos diferentes, con un montón de problemas que los separaran constantemente, pero siempre se encontraran en algún lugar del mundo donde se hicieron una promesa eterna, que pese a las diferencias, las personas nunca morirá.
miércoles
Capítulo I hasta el IX.
Capítulo I.
Cualquier parecido con la realidad es pura Coincidencia.
En la vida tenemos amigos, conocidos, enemigos y personas falsas. Tenemos amigos que nos ayudan y amigos que nos perjudican. Tenemos amigos en los que confiamos y amigos en los que no confiamos pero de alguna manera los queremos. Existen personas que nos quieren y personas que nos cuidan. Hay personas que por querer ayudarnos nos perjudican. Hay personas que nos dan a conocer la libertad y otras que nos reprimen. Hay amigos fieles, cómicos, que nos cubren, que dan la vida, que mienten para ayudarte, hay amigos que nos dicen la verdad por más dura que sea, hay otros que prefieren guardarla para no hacernos sufrir. Hay amigos que nunca olvidaremos y otros que el viento se los llevara. También existen personas que no aceptan la realidad, existen personas que te quieren hacer daño, existen personas para las cuales tu eres su mundo, existen personas que no te entienden, otras que te entienden, hay personas diversas, personas que no viven pensando en ti. Entre todos estos tipos hay personas que sencillamente con un gesto te alegran, personas que te enseñan el otro lado de la moneda, personas con las que puedes llorar y reír, personas que te conocen desde hace años y personas que te conocen de hace días; hay personas que te hacen reír, personas corta-nota pero que son especiales.
Entre esta diversidad siempre habrá alguien que reunirá todo lo que necesita para hacerte feliz pero no siempre les será fácil estar juntos, siempre habrá alguien que los quiera separar y allí será el momento en que se demuestre la verdad de algunas cosas, la verdad del sentimiento, la verdad del tiempo y del espacio. En ese momento sabrás si la persona que tienes al lado es la persona indicada, que no siempre este de acuerdo contigo no significa que no sea la indicada pero así es la vida y las personas.
Massimiliano es un chico mujeriego, dedicado a su universidad, vive con su mejor amigo que es menor que él por dos años. Massimiliano tiene 20 años, se la pasa de fiesta en fiesta, no hace nada productivo además de estudiar para mantener felices a sus padres. Sus padres lo obligan a estar con Chloe una chica muy vanidosa que espera que Massimiliano se gradúe para que se casen y así unan las empresas familiares y ambos hereden una gran fortuna. Chloe no tiene problema de estar con Massimiliano ya que es un chico guapo y divertido, pero no la quiere y la engaña prácticamente a diario. Massimiliano quiere vivir su vida como le parezca pero sabe que si no cumple la voluntad de sus padres quedará en la ruina.
Ebba es una chica que vive bajo la sombra de su madre desde que su padre murió, sólo tiene una amiga que es su polo opuesto. Tiene 16 años, nunca sale de su casa al menos que esté en clase, se ha leído todos los libros existentes, su mamá nunca la dejaría salir sola a una fiesta. Ebba ni siquiera piensa en la posibilidad de conocer a un chico, su madre la ha amenazado que si se enamora o conoce a alguien, en especial si es mayor que ella la mandaría a estudiar a USA. Su única amiga llamada Thessa es alegre, hace lo que quiera, su mamá la deja salir para donde sea y con quien sea, no le agrada mucho a la mamá de Ebba pero a ella no le interesa. Thessa ha querido ayudar a su amiga, quiere que salga y que viva la vida de cualquier adolescente normal.
Un día Thessa está en casa de Ebba y le pregunta:
- ¿Quieres ir hoy en la noche a una fiesta?-.
- No puedo, mi mamá no me dejará.- le contesta Ebba.
Thessa se queda pensando en su amiga y las ganas que tiene de ir a la fiesta, así que decide llamar a Camilo, su novio; Después de hablar con él le dice a Ebba.- Listo irás con nosotros, a las 10 te pasamos buscando.- La mamá de Thessa llega a buscar a su hija.
Ebba se queda pensando en su cuarto ¿cómo harán para sacarme? ¡Si mi mamá se entera me matará! La chica tiene muchas ganas de ir, siente miedo pero decide ir. Le dice.- Estoy cansada voy a dormir toda la noche, hasta mañana.- Cuando ha pasado el tiempo y siente que la mamá se duerme, se empieza a arreglar con nervios, siente que esa noche estará cometiendo una locura de la cual se arrepentirá.
Justo a las 10 de la noche le suena el teléfono, es Thessa avisándole que ya estaba abajo que saliera por la parte de atrás de su casa y que tuviera cuidado ya que una luz estaba encendida. Al llegar al carro estaban Thessa y Camilo. Thessa los presenta y se van.
En la fiesta Thessa deja sola a Ebba, no habla con nadie ya que es tímida, se quedo sentada mientras su amiga bailaba, después de un rato decidió pararse a buscar una bebida, tropezó con un chico alto, de buen porte.
- Disculpa no te vi.-
- Tranquila belleza y eso ¿andas sola?- le dijo amablemente
- No bueno ando con una amiga y su novio.- lo dijo de forma coqueta
En eso llegaron Camilo y Thessa muy acaramelados y sin dudar les preguntaron si se conocían, a lo cual respondieron que no.
Camilo era, además del novio de Thessa, el mejor amigo de Massimiliano, sabía que era un mujeriego empedernido y que engañaba a Chloe prácticamente que a diario, sabía que no se tomaba nada en serio y que Ebba le había parecido bonita. Thessa presentó a Ebba y a Massimiliano los cuales siguieron hablando mientras Camilo y ella bailaban.
- ¿En serio anda sola una chica tan linda?- le dijo con una sonrisa
- En serio ¿no tienes novia siento tan guapo?- le contesto Ebba
- ¿quieres bailar?- Dijo Massimiliano, cambiando el tema rápidamente.
Camilo los ve bailar y le comenta a Thessa la fama de Massimiliano, a lo cual ella contesta que no importa, que a Ebba le hace falta diversión, que no querrá nada serio. Ebba y Massimiliano estuvieron bailando juntos toda la noche, se fueron conociendo y entre cada palabra se coqueteaban. Para Massimiliano, Ebba es una chica más. Para Ebba, Massimiliano es un chico divertido pero tiene algo diferente que le da mala impresión. Massimiliano le ofrece a Ebba llevarla a su casa, ella le dice que no porque se irá con su amiga.
En el carro Camilo le pregunta a Ebba:
- ¿Qué paso entre Massimiliano y tú?
- Nada, ¿por qué?- le contestó con mucho sueño
- ¿No intercambiaron números o quedaron para verse de nuevo? Le dice Camilo con un tono de voz no muy convincente.
- Camilo y a ti ¿qué te importa?- Thessa muy molesta
- Nada cielo. Llegamos a tu casa Eb.
Esa noche Ebba se duerme pensando en Massimiliano, se duerme pensando en que pasaría si se volviera a ver con él, pero sigue habiendo algo que no le da confianza, algo que le grita que no se acercara a ese chico.
A la mañana siguiente la mamá le pregunta-. Eb ¿Por qué estas tan cansada?- Tuve mala noche mamá. En el fondo sentía que su mamá sabía lo que había pasado, tenía miedo, sentía que el corazón se le iba a salir. Ese día en la tarde va a casa de Thessa, allí empiezan a comentar la salida de anoche.
- Massimiliano es bonito, si quieres te lo cuadro.- Dice Thessa con mucha convicción.
- Es bonito pero tiene pinta de tener novia, cuando le pregunté no me contestó.- le contesta Ebba mientras que suspira.
- No sé si tiene novia, llamare a la hermana para preguntarle.
Thessa agarra el teléfono y se dispone para llamar pero este le sonó antes que pudiera marcar. Thessa sale del cuarto, Ebba se queda con la duda sobre él, empieza a pensar.- Cuando bailábamos Massimiliano miró todo el lugar, como si se ocultase de alguien.- Thessa vuelve y le pregunta que si la quiere acompañar a comer un helado con Camilo, Ebba responde que no, argumenta que se va a quedar sola y que no quiere interrumpir una salida de dos novios. Thessa siente remordimiento y le dice.- Vente, Camilo seguro va con Massimiliano, total viven juntos.- Las chicas deciden ir.
En la heladería Ebba está nerviosa, tenía miedo que Massimiliano pensara que le había gustado o algo por el estilo. Camilo y Thessa se sentaron en una mesa, mientras que Massimiliano y Ebba en otra. Volvió a suceder lo mismo que la noche anterior Massimiliano miró a su alrededor, después se puso a conversar con Ebba, le contó que vive con Camilo, que estudia medicina, que es desenfrenado y quiere escaparse a Paris para vivir su vida sin necesidad de depender de sus padres. Ebba escuchó a Massimiliano sin decir nada, sin decir que ella vive sometida bajo la sombra de su madre, algo en ese chico le parecía malo, algo le daba mala impresión, a pesar que el chico estaba convencido que Ebba no era una conquista más.
La mamá de Ebba la va a buscar y de allí la lleva a inscribirse en su nuevo colegio. A Ebba no se le ha borrado una sonrisa inocente que cargaba desde la noche, la madre sorprendida le pregunta.- Hija ¿qué te pasa?- Ebba hace un movimiento de negación con la cabeza sin emitir sonido alguno. En los pasillos del colegio ve a Chloe, la novia de Massimiliano, y a su hermana Daphne. Empiezan a hablar mientras sus madres las inscriben, se conocen y se dan cuenta que probablemente lleguen a ser amigas.
Los días pasan, Massimiliano y Ebba conversan siempre, va creciendo una atracción cada vez más fuerte, cuando pueden se ven en secreto ya que a Ebba le da miedo cómo reaccionará su madre. Un día la mamá de Ebba fue a visitar a unas amigas y le dijo que tardaría toda la tarde. Ella aprovechando la ausencia de su madre va a salir con Massimiliano, están toda la tarde juntos, las horas pasaron y no se dieron cuenta, a Ebba se le olvidó que tenía que llegar a casa antes que su madre y Massimiliano ignoraba que tenía novia, buscaba el momento perfecto para confesarle a Ebba lo que pasa con Chloe. La mamá de Ebba llega a la casa y no encuentra a su hija, enseguida llama a Thessa quien inconscientemente le dice que puede estar con Massimiliano en la heladería o en el club. La mamá molesta le pregunta a Thessa quién es Massimiliano, la chica se queda sin respuesta alguna y le dice que se confundió, que Ebba le había dicho que iba a ir al cine con una chica que conoció hace poco.
Mientras tanto Ebba y Massimiliano se encuentran juntos en una pizzería, Massimiliano la hace reír mucho y Ebba poco a poco se ha ido acordando de su madre, le dice a Massi que la disculpe pero se tiene que ir. El chico se ofrece a llevarla a su casa, Ebba con la desesperación de llegar antes que su madre acepta la ayuda. Al llegar a su casa Ebba le pide que la deje por la parte trasera, Massimiliano un poco extrañado le contesta que no hay problema; al momento que se despidieron Massi le intenta robar un beso a Ebba, hubiese sido posible si la madre de ésta no los interrumpiera; estaba muy molesta, insultó a Massimiliano y le exigió que se alejara de su hija. Después le empezó a gritar a Ebba, le dijo que nunca más iba a confiar en ella, solo confiaría en Thessa, quien le aviso con qué clase de persona andaba. La madre le arrebató el celular y cualquier tipo de artefacto por el cual se pudiera comunicar.
Al empezar las clases Ebba no le hablaba a Thessa, ella no sabía el porqué. Ebba se empezó a juntar con Daphne, la hermana de Chloe, claro todo esto sin saber que Massimiliano la engañaba y que se juntaba con la hermana de la novia de su chico adorado. Pasaron los días Clío y ella se conocieron bien, hasta llegar a una amistad. Thessa se preguntaba por qué su mejor amiga la estaba tratando tan mal, la chica decidió preguntarle a Massimiliano, fue a su casa con la excusa de visitar a Camilo, empezaron a hablar hasta que se dio el tema de conversación.
- Thes ¿cómo ha estado mi chiquita?- pregunto Massimiliano con un aire nostálgico
- ¿Tu chiquita? ¿Desde cuándo tú llamas así Chloe? ¿Y tú bebe de dónde la conoces?- Pregunto Camilo muy extrañado
- ¿Quién es Chloe? ¿Massimiliano tú has estado engañando a Ebba?.- Comento Thessa muy ofendida.
- ¿Cómo te explico? Chloe es mi novia pero no la quiero, sólo estoy con ella por hacer feliz a mis padres y así poder heredar su dinero ya que si no lo hago quedaré en la calle. En cambio Ebba es diferente, la he empezado a querer y este tiempo que he estado alejado de ella me ha vuelto loco.- le responde con lágrimas en los ojos.
- ¿Y por qué han estado tiempo sin verse?.- Agrego Camilo muy desubicado.
- La mamá nos vio juntos, me advirtió que si me volvía a ver cerca de su hija la mandaría a estudiar lejos.- Explico Massimiliano
- ¡Caramba! Con razón no me habla, Massimiliano tú debes hablar con ella y explicarle todo, no vaya a ser que se entere por otra persona.- Thessa lo dijo con un toque de culpa.
- Si ¿pero cómo?
- ¡Ya sé! Ebba no confía mucho en Thessa por un malentendido, pero en mi sí. Si yo hablo con ella y la convenzo que se arriesgue a escaparse de nuevo, yo la llevaría al lugar que Massimiliano me diga, mientras que Thessa distrae a la mamá.- menciono Camilo
- Puede funcionar, mañana 4 de la tarde en las afuera de su urbanización.
Thessa y Camila fueron a casa de Ebba y le explicaron el plan que habían pensado, Ebba aceptó. A la mañana siguiente Thessa, Ebba y Clío comieron juntas en el colegio, Esa tarde las tres chicas se debían reunir para hacer un trabajo. La madre de Ebba la llevó a casa de Thessa, de allí Camilo la llevó al lugar donde se reuniría con Massimiliano.
Clío no sabía nada de lo que habían planeado, ella nunca se imaginaría que Ebba estaba enamorada del novio de su hermana y viceversa. Camilo volvió a casa de Thessa.
Mientras Ebba y Massimiliano disfrutaban juntos el poco tiempo que tenían. Massi estaba dispuesto a confesarle su amor y lo que pasaba con Chloe, sabía que esto la molestaría y que probablemente lo odiaría, pero no le importó:
- Bebe debo decirte algo.
- Dime Massi.-
- Bueno…eh... no sé cómo empezar, bueno te amo, en este tiempo he caído a tus encantos, a tu inocencia y eso es algo que no puedo evitar; pero no te merezco no he sido….Le suena el teléfono y es Thessa gritándole que se apuraran, ya que la madre de Ebba estaba enfurecida en su casa.
Massimiliano llevó lo más rápido posible a Ebba, pero ya era tarde la mamá estaba allí. La mamá le gritó a ambos, les dijo que se olvidaran el uno del otro, que la iba a mandar muy lejos de aquí, que nunca más se volverían a ver; por mucho que suplicaron y lloraron la mamá no cambió de opinión. En ese momento llego Chloe ya que iba a buscar a su hermana, al ver a Massimiliano lo abrazó y besó. Ebba se quedó paralizada y le pidió una explicación.
- Ya va y ¿ella es?
- Bebe, esto era lo que intentaba decirte pero no pude, por favor disculpa.
- Sabes ¡TE ODIO!, aléjate, mi mamá tiene razón lo mejor es que me vaya lejos.- Le gritó enfurecida.
Ya en la casa de Massimiliano, Chloe le pidió una explicación, él le dijo.- No te quiero, me enamore de esa chica, esa pequeña, la amo y doy todo por ella, tu sabes que nunca te he querido y que si estoy contigo es porque lo necesito, sabes que mis planes son casarme y divorciarme lo más pronto posible.-
Chloe estaba molesta y enfurecida, juró que Ebba y Massimiliano nunca estarían juntos y que los iba a separar cueste lo que cueste. Así que decidió “olvidar” lo sucedido y aliarse con la madre de Ebba para mantenerlos sin comunicación.
Massimiliano estaba destrozado, ya habían pasado 3 semanas que Ebba se había marchado, cuanto deseaba estar con ella o por lo menos que se hubiese ido con la intención de volverse a ver, le partía el alma saber que su amor se había ido odiándolo, hubiese dado cualquier cosa porque Ebba lo hubiese perdonado.
Camilo sentía la desolación de su amigo y se alió con Thessa para conseguir el paradero de Ebba. Thessa fue a casa de su amiga con la excusa de que Ebba se había quedado con unos zapatos, allí logró ver un recibo de pago de un internado en LA. Enseguida se lo comentó a Camilo quien a su vez se lo dijo a Massimiliano.
Massimiliano estaba decidido a ir pero necesitaba dinero y ese dinero se lo darían sus padres, tenía que buscar una coartada perfecta, sabía que no contaba con Chloe y que Thessa ya hizo todo lo que estaba a su alcance. Pensó día y noche como iba lograr sacarles el dinero a sus padres. A Camilo se le ocurrió una idea-. Vamos a decirle que vamos a una batalla de bandas, quien se enterará que no es cierto.- A Massimiliano le pareció una idea estupenda se la comento a los padres quienes sin pensarlo le dieron el dinero con una condición, que Chloe los acompañara.
Massimiliano y Camilo intentaron pensar en una solución, se lo comentaron a Thessa quien siempre intentaba dar con una solución. Thessa lo único que dijo fue.- Déjenme lo a mí, de esa hormiga vestida de Prada me encargo yo.-
Ya estaban en el Aeropuerto Camilo y Massi estaban nervioso, Thessa no aparecía por ningún lado. Avisaron la salida del vuelo y Chloe seguía allí. Apareció Thessa quien empezó a pelear con Chloe mientras Camilo y Massi abordaron, cuando Chloe se dio cuenta intentó abordar pero Thessa le había quitado el boleto.
Ya en LA Camilo y Massi, no sabían por dónde empezar, sabían que estaba en un internado pero allí habían demasiados, buscaron en todos pero en casi ninguno le dieron información. Después de un intenso día llegaron a uno donde había un concierto, ellos se escabulleron hasta llegar a bastidores, Massimiliano miró y logro divisar a Ebba, ellos se hicieron pasar por músicos, todo iba bien hasta que los descubrieron, los metieron en la cárcel hasta que la situación se aclarara.
Mientras en Venezuela, Chloe estaba furiosa y llamo a los padres de Massimiliano y a la mamá de Ebba, les contó lo que había pasado y que los chicos no fueron a una batalla de bandas, si no para buscar a Ebba. Los padres fúricos decidieron irse a LA
Cuando Ebba empezó a desayunar llego una amiga diciendo:
- ¿Eb te enteraste lo de anoche?
- No, no me interesa.- respondió Ebba muy malhumorada.
- Atraparon a dos chicos que se hicieron pasar por músicos, están detenidos, lástima eran bonitos, míralos.
- ¿QUÉÉÉ? ¿Massi, Camilo?. Los tengo que ayudar
Ebba salió en su hora de almuerzo, fue por todas las comisarías buscando a los chicos, después de mucho tiempo, los logró conseguir pero también se llevo una sorpresa no muy agradable, estaban allí Chloe, su mamá y los padres de Massimiliano.
- Mira como esta chiquilla ha dejado a mi hijo, Massimiliano nos vamos hoy mismo.- Dijo el padre disgustado
- ¿Mi hija dejo a su hijo así?, fue al revés su hijo corrompió a mi pequeña.- Comentó ofendida la madre.
- Mienten los dos, Ebba y yo nos queremos, papá ella no me cambio si estoy aquí es por mí, tengo más de dos meses sin hablar con ella, estoy aquí por amor, porque necesitaba estar con ella.- Argumentó Massi muy enojado.
- Es cierto yo a él lo amo y doy mi vida por él, mamá entiende Massimiliano lo único que hizo fue demostrarme un sentimiento real.-
- Massimiliano, pero mira a esta chica, ni siquiera es de familia conocida, con esta chica vas a vivir bajo un puente.-
- Papá, prefiero vivir bajo un puente con ella, que un palacio con Chloe.-
- ¿Y la diferencia de edad?.-
- Mamá, son solo 4 años, y de verdad lo quiero, no estoy diciendo que me voy a casar con el.-
- Yo no acepto esto.- Dijo la madre de Ebba.
Ebba regreso a su internado, pensando en Camilo y en especial en Massi, quería estar con él. De repente escucha un sonido raro, se asoma en la ventana y es Massimiliano, Ebba baja, se siente en el cuento de hadas que de pequeñas nos contaban. Al bajar se encuentra con una sorpresa, Massi le tiene una propuesta.-
- Bebe, vámonos, vámonos a Paris, como te comenté vamos a correr por los campos elíseos, soñar en la torre Eiffel, caminar por esas calles, vente vámonos.
- Massi no sé qué decir.- lo dice muy confundida
- Solo dime que si.-
- Bueno……
Capítulo II
No todo es lo que parece.
Ebba mira a Massimiliano, no sabe cómo decirle lo que piensa:
- Massi, yo a ti te quiero pero apenas tengo 16 años, tú eres el único chico al que observo de una manera diferente ¿Cómo sé que no es solo una atracción?
- ¿A qué te refieres? ¿Todo este tiempo junto que fue? ¿Labia barata?. Dice Massi decepcionado
- ¡NO! Tú me estas pidiendo que nos vayamos juntos, que nos escapemos a Paris cuando yo apenas soy una chiquilla como tú me llamas. Piensa un poco.- Dice con lágrimas en los ojos.
- Eb, tú no eres una chica más, contigo todo ha sido diferente.-
- ¿Por eso me mentiste?
- Ebba, tu eres especial, sabía que si te decía la verdad de un principio me odiarías, quería, quiero y querré siempre tenerte a mi lado. Te amo y lo que siento por ti es lo más especial del mundo.- Massimiliano dice estas palabras con toda la seriedad y sinceridad que nunca lo ha caracterizado.
Tras un largo silencio Ebba empieza a llorar, se refugia en Massi, quiere sentir que todas las cosas que de repente le pasaron por la mente son solo patrañas sin importancia. Massi le quiere dar todo el apoyo que pueda, pero se siente decepcionado, él pensaba que Ebba le iba a decir que sí. A pesar de todo Massimiliano no se da por vencido, en un último intento por lograr escaparse con su amada, prueba con robarle un beso, Ebba lo rechaza y le dice:
- ¿No te das cuenta? Soy menor de edad te pueden meter preso por estar conmigo, es por tu bien.
- ¿Quieres vivir alejada del mundo? Lo más probable es que tu madre te mande a China, a Rusia, a Polonia, a cualquier país raro y esta vez sin ninguna posibilidad que nos volvamos a ver.- Continua Massimiliano muy firme.
- ¿Y qué me propones? ¿Qué me vaya contigo a París, nuestros padres te descubran, mi madre te demande y te pudras en una cárcel?.
- Mis padres son ricos, tenemos varios departamentos en París y una casa en las afueras, puedes irte conmigo y cada quien separados, mientras no nos vean juntos no habrá ningún tipo de problema.- Con una mirada de triunfo y una voz convincente
- Massi, esta decisión es complicada y tú la haces más difícil, yo te quiero pero no sé si irnos a otro lugar es la solución a mis preguntas.
- -¡TE AMO! ¡TE AMO! ¿Quieres que te lo grite así o más fuerte?.- Massimiliano grita de una manera excepcional
- Massi cállate, sabes que a pesar de todo me convenciste, me iré contigo pero cada quien por su lado, hay que idear algo para desviar la atención de nuestros padres.
- Claro chiquilla, y si compramos dos boletos para Argentina y dejamos la factura de compra en tu habitación.
- Puede ser buena idea, pero mi mamá me vendrá a buscar a primera hora de la mañana, hay que hacer todo rápido. Ven intentemos subir a mi habitación sin que nos descubran.
Massimiliano y Ebba suben sigilosamente, con mucho cuidado entran a la habitación de Ebba. Allí utilizan la computadora de Ebba para comprar lo supuestos boletos a Argentina, lo compraron con la tarjeta de La madre de Massimiliano la cual dejaron junto a la factura.
Al día siguiente muy temprano Ebba con muchos nervios y no muy convencida se escapa del internado, siente un torbellino de ideas, sentimientos, pasiones y dudas; una parte de ella quiere irse con Massimiliano y la otra quiere darse un tiempo, está consciente que en ese tiempo puede perder a Massimiliano; las dos partes coinciden en algo, ninguna quiere volver con la madre de esta.
Massimiliano se levanta, le explica a Camilo su plan y le pide que lo cubra lo necesario, él a diferencia de Ebba está seguro de lo que quiere y está resignado a las consecuencias que estas acciones puedan desencadenar. Él piensa que en Paris están todas las soluciones, sabe que los padres lo desheredaran pero no le importa ya que estará cerca pero a la vez de lejos de la única chica que se ha tomado en serio.
Al encontrarse en el aeropuerto Massimiliano y Ebba se abrazan, ella rompe a llorar, Massimiliano la consuela sin saber el porqué. Cuando Eb se calma, los dos esperan abrazados los eternos minutos, sentían miedo. Massimiliano miró todos los alrededores como acostumbraba a hacerlo, Ebba lo vio e inocentemente le sonrío. Después de dos eternas y misteriosas horas hacen el anuncio para que los pasajeros aborden el vuelo. Massimiliano se siente feliz quiere olvidarse de todo y sentirse libre como el pensamiento. Ebba siente lo opuesto a Massimiliano, ella siente que está cometiendo el error más grande del mundo. Cuando estaban a punto de abordar a Ebba se le metió un ataque de arrepentimiento, ella no quería ver a Massimiliano sufriendo así que le dijo que necesitaba ir al baño, que la esperara en el avión que ya iba. Massimiliano nunca pensó en desconfiar de ella así que le dijo que no había ningún tipo de problema. Pasaron los minutos el avión cerró sus puertas Massimiliano pensó que a Ebba le había pasado algo, intento bajarse del avión pero todos los intentos fueron fallidos.
Mientras Ebba se arrepiente, llora desconsolada , siente que la traición aborda su cuerpo, siente que acaba de perder todos los esfuerzos que hizo para decirle que si a Massimiliano, la vida le paso en un segundo, sabe que tiene que tomar una decisión y decide volver a Venezuela, compra el boleto en seguida con mucho dolor, después aborda el avión en el fondo desea que al avión sufra un accidente y así desaparecer, evadir las preguntas, no se imagina como le dirá a Massimiliano que se arrepintió, que no lo quiere ver por un tiempo, no sabe cómo enfrentar a su madre. Ella es una chica insegura y una decisión de tal magnitud le afecta ya que no sabe cómo reaccionar. Sus deseos no se cumplieron y llego sana y salva a su destino.
En Estados Unidos Camilo está intentando cubrir a Massimiliano pero ya no sabe qué decir, todo se complica cuando llega la mamá de Ebba, llega gritando y buscando a su hija, le muestra los boletos de “Argentina”. Los padres deciden hablar, ninguno se escucha, se echan la culpa uno a otro, después de gritos, peleas, insultos deciden buscarlo cada quien por su lado.
Los padres de Massimiliano hablan y deciden hacerle creer a Massimiliano que lo apoyan para poder recuperar el amor de su único hijo. Ellos nunca aceptaran a Ebba ya que siente que la muchacha es una oportunista que salió de la nada. La madre piensa que si habla y conoce a Ebba, tal vez, solo tal vez su opinión sobre ella cambie. El papá le dijo que no, que los Montecapelli no se pueden juntar con una persona cualquiera. Su opinión es “Yo he trabajado para que nuestro apellido sea respetado, le he dado a Massimiliano todo, una excelente educación, todo lo que ha pedido se lo he concedido, lo eduqué para que fuera todo un caballero, en pocas palabras le forje un carácter digno de llamarse Massimiliano Montecapelli”.
Chloe conoce las ideas de los padres la rechaza en seguida pero no puede ponerse en su contra ya que los necesita para poder casarse con Massimiliano. No puede aliarse con la mamá de Ebba debido a que los padres de Massimiliano no quieren relación alguna. Tiene que pensar una solución rápida, sabe que si Ebba está con Massimiliano el tiempo se le agota. Decide recorrer el lugar a ver si encuentra una solución, cuando está caminando escucha a Camilo hablando:
- ¡Massimiliano no te puedo creer! ¿Y si le pasó algo? Seguro Thessa sabe algo.
- ¿Qué paso? No me digas que nada.- Le pregunta Chloe de una manera pícara
- No te interesa.- Le responde Camilo entrecortado.
- Capaz que a mi chequera si le interesa.- Dice Chloe mostrándole su chequera.
- ¿A qué te refieres?.- la voz de Camilo se vuelve más interesante
- Tú me das información y yo te doy cheques firmados.-
- ¿Qué tipo de información?.-
- Sobre los hipopótamos.- Suena sarcástica.- Tú de qué crees, de Massimiliano y tu amiguita.-
- No están juntos, Ebba nunca llego es lo único que se.-
- Llama a Thessa y pregúntale.
La mamá de Ebba conoce a su hija, sabe que no es valiente y que no se atrevería a enfrentarla. No ve a su hija montándose en un avión rumbo a Argentina con un chico que no es su prospecto ideal. Sabe que no está en USA y que no está en Argentina, su instinto maternal le dice que tampoco está con Massimiliano ¿Pero entonces donde estará?. A diferencia de los padres de Massimiliano ella no quiere perder a su hija y es capaz de aceptar a Massimiliano solo para no perderla. Decide ir a aeropuerto donde descubre que su hija no abordo el vuelo que tenia predestinado sino abordo con destino a su hogar, sin perder tiempo va donde ella.
Mientras en Paris Massimiliano sufre y siente miedo ya que piensa que a Ebba le paso algo, piensa en su bebe y lo mucho que le costó separarse de ella, quiere volver a USA para buscarla pero sabe que es imposible. La espera que Ebba llegue a Paris, espera ansiosamente una llamada, un mensaje cualquier cosa que le dé una pista, una señal de su chiquilla.
En Venezuela Eb no sabe qué hacer y siente miedo, ve su casa vacía, la mente se le inunda de recuerdos, recorre su cuarto y parte trasera todo le recuerda a Massimiliano, quiere llamarlo y decirle lo que pasó y pedirle que la perdone pero en cada palabra siente que se le va el aliento, no tiene la suficiente valentía para explicarle a Massimiliano.
Thessa habla con Camilo y le dice que no sabe nada, ella no ha hablado con Ebba desde que se fue a USA pero le promete que si sabe algo le avisa.
Los padres de Massimiliano van a Argentina y buscan a Massimiliano, en sus apartamentos, en las empresas, en los clubes, en todos los hoteles pero no hay señal de su hijo. El papá está indignado de la conducta de su hijo en cambio la madre sufre. No saben dónde buscarlo, no les contesta las llamadas, ni siquiera los correos, le mandan mensajes pero no reciben respuesta alguna. Es como si la tierra lo hubiese tragado.
Chloe sigue convenciendo a Camilo pero no logra nada, Camilo es fiel a su novia, a su amiga y en especial a su hermano. Lo único que logra es volver a Venezuela junto a Camilo.
La mamá de Ebba llega a su casa y ve a su hija, le salen las lágrimas de felicidad, tiene que hablar con ella si no la quiere perder le dice:
- Mi Eb, yo te amo y entiendo ese amor joven y puro que sientes por el chico ese, estoy dispuesta a aceptarlo mientras no sobrepasen el límite que yo les ponga.-
- Madre quédate tranquila lo que alguna vez existió entre Massimiliano y yo, se esfumó.-
- Eso significa que todo volverá a hacer como antes.-
- No mamá entiende ya no soy una bebe, dentro de 1 año soy mayor de edad, ya tengo 17 y estas más interesada en que yo no te defraude que en mis sentimientos.-
- Ebba tú tienes 16, no 17.-
- Mamá mira la fecha justamente hoy es mi cumpleaños.-
- Oh hija mil disculpa, sabes que tienes razón, ¿qué pretendes?.-
- Déjame vivir mi vida, a mi manera, quiero terminar la universidad e irme a vivir lejos, estudiar mi carrera y olvidarme del mundo.-
- Te daré más libertad mientras Enmanuelle te cuide.-
- ¿Quién es Enmanuelle?.-
- Un chico en el que confío y te cuidará en fiestas, en la calle.-
- ¡MAMÁ NO! Yo no necesito guarda espalda.-
- Es Enmanuelle o nada.-
- Ok. Como quieras.
Ebba decide ir donde Thessa para contarle lo sucedido con su vida, ella confía en su amiga, al llegar se encuentra con Camilo y le pide intensamente que por favor no la delate con Massimiliano. Camilo le da su palabra; después de que Ebba les contara lo que la llevo a arrepentirse Camilo sale con la excusa de que tiene clases. La relación de Camilo y Thessa se ha ido deteriorando poco a poco, Thessa siente que Camilo ya se cansó de ella pero no sabe que él es capaz de dar su vida por la chica que quiere.
La mamá de Ebba contacta a Enmanuelle, un chico alto, muy alto, moreno, ojos claros, muy serio pero cuando lo conoces se torna simpático. El chico conoce a Ebba la ve solo como un pegoste al que tiene que cuidar; han pasado los días y se ha forjado un cariño como buenos amigos, Eb sale más de su casa siempre sale con Enmanuelle cosa que Chloe le saca provecho. Un día que Enmanuelle estaba solo tomando un jugo y llega Chloe, Enmanuelle ve a esta chica que tiene un aspecto interesante, así que decide escuchar lo que le tiene que decir.
- Soy Chloe Campieri, seguro reconoces mi apellido y mi nombre al igual que el de mi supuesto novio Massimiliano Montecapelli.-
- Si claro ustedes son la pareja de socialites más comentada.-
- Perfecto tu amiguita, si Ebba se entrometió en nuestra relación, he visto como la miras, yo te puedo ayudar a conquistarla.-
- ¿Y tú que ganarías con eso?.-
- Que se aleje de Massimiliano, así yo no tenga que preocuparme.-
- Ella piensa mucho en él, dice que está dispuesta a olvidarlo pero cuando hablan todo se derrumba y olvida su meta.-
- ¿Qué pasaría si Massimiliano le dejara de hablar y empezara a desconfiar de ella?.-
- ¿Y cómo lograras eso?.-
- Fácil, consigue la clave del correo de Ebba, unos cuantos e-mails pueden hacer la diferencia.-
- ¿Y tú crees que unos e-mails pueden acabar un amor?.-
- Los emails ayudaran y las fotos los separara por completo.-
- Lo pensaré.-
Mientras esto ocurre los papas de Massimiliano sienten la preocupación, su hijo está desaparecido lo han empezado a buscar por toda América, no han pensado todavía buscarlo en Europa.
Camilo actúa cada vez más raro, Thessa nota su indiferencia y se lo dice sin ningún tipo de cariño, Esto les ocasiona una pelea singular.
En París Massimiliano tiene planes de ir a Venezuela a recuperar el amor que siente por Ebba, sabe que ella necesita confianza y que él tiene la capacidad de transmitírsela. Él revisa su correo ya que necesita enviar la solicitud de la universidad, ve un correo de Ebba sin pensarlo mucho lo revisa y con mucha alegría lo lee:
“Hola Massi, ¿cómo te va? Sabes que he pensado mucho en nosotros y creo que lo mejor es que cada quien agarre su rumbo, conozcamos nuevas personas y dejemos de un lado las palabras vacías; yo por mi parte conocí a un chico, es muy chévere, conocí a su familia y me encanto, es el pupilo de mi madre. Aquí te envío fotos para que los conozcas y me des tu opinión. Te quiero mucho”
Massimiliano al leer se le empapa los ojos de lágrimas, siente rabia y dolor, no se percata que lo que leyó no se parece en algo que le diría su amor. Con mucho dolor decide dormir pensado el tiempo perdido, en los momentos de felicidad y tristeza, se recuerda del día que embarcó rumbo a París. No logra conciliar el sueño así que ve su ventana, ve la torre Eiffel, se imagina estando allí junto a su novia, pero ella está con otro y tuvo el descaro de decírselo.
En Venezuela Camilo y Thessa intentan solucionar las cosas; después de hablar solucionan las cosas, esta fue según ellos una verdadera prueba de amor, ya que allí demostraron que su amor era más fuerte que una indiferencia. A pesar de todo ella todavía no está muy segura así que le revisa el teléfono y lee un mensaje de una persona llamada Chlo “ Camilo lindo y hermoso, ya hiciste tu parte del plan, mira que de eso depende mi relación”…
Al otro lado del mundo está amaneciendo y junto al sol el dolor de Massimiliano se hace más intenso, pareciera que los rayos solares atravesaran el corazón ya partido, con mucho dolor y con unas ojeras inmensas se alista y va a desayunar. El día parisino amaneció hermoso, con un clima esplendido, un olor se desprende en el aire que le recuerda a Ebba. Cuando se dispone a desayunar llega Chloe con un aspecto maligno, los tacones le resuenan en el oído.
- Mass, mi cuchurrumino.
- No me llames así.-
- Bueno, Mass como te he extrañado.-
- ¿Cómo sabes que estoy aquí?.-
- El amor que siento por ti me guió.-
- Como digas.-
- Siento mucho lo de Ebba, que te haya engañado con un chico equis, pobre que no se compara a ti. Además Enmanuelle es horrible.-
- ¿Y tu como sabes lo de Ebba? ¿Cómo sabes que el chico se llama Enmanuelle? Ni siquiera yo sé. Chloe tu tuviste que ver algo con esto.-
- Ehhh...
Capítulo III
Amour le Style Paris
- CHLOE CAMPIERI TE CONOZCO DIME SI TUVISTE ALGO QUE VER.-
- Mass, osea te juro que no.-
- ¿Cómo te enteraste? No me mientas.-
- Me imagine que esa bicha te hizo daño.-
- No insultes a Ebba.-
- Pero es una mentirosa.-
- ¡Ay! Por favor, la mentirosa, la traicionera aquí eres tú, estoy seguro que tuviste algo que ver, no me mientas. Yo se que tu eres capaz de hacer lo que sea para lograr tu objetivo y por mala suerte tu objetivo soy yo.-
- Como es posible que pienses así, seguramente Ebba te lavó el cerebro sobre mí, antes de conocerla tú me amabas.-
- YO NUNCA TE AMÉ.-
- Me ofendes mi Mass.-
- No me llames así, no entiendo porque te ofendes, nunca lograrás que te ame por tus mentiras, tu manipulación, tus traiciones, tu superficialidad. No vales la pena.-
- Como odio a Ebba, te cambio completamente. La mentirosa aquí es ella.-
- Te prohíbo, oye bien, te prohíbo que la vuelvas a insultar en mi presencia, ella es el ser más maravilloso de esta tierra, es un ángel puro e inocente, no como tú. Ella es una pequeña y que yo me haya enamorado de ella no significa que ella se haya enamorado de mí. Sé que no conoce el amor y por eso está en todo su derecho de salir con otro chico, aunque me duela.-
- Massimiliano y yo a ti te prohíbo que hables así en mi presencia.- Muy enojada Chloe lo abofetea y se va con lágrimas en los ojos, pero antes le dice que lo que paso no se quedará así.
Massimiliano se queda pensando, mirando su café y su omellet, en su pequeña imaginación en la espuma del café la cara de Ebba aparece, voltea a ver la Torre Eiffel y ve a una pareja, la melancolía le abunda. Ironía de la vida está en la ciudad del amor y su amada esta con otro. Las dudas se han quedado permanentemente en su cabeza, alquilaron una habitación con cadena perpetua. Junto a las dudas se amontonan los recuerdos, la vez que tropezó en una fiesta común con la que sería su amor, cuando las risas se apoderaron del momento en la heladería, cuando se encontraban en la cárcel discutiendo contra viento y marea, el momento de Romeo y Julieta en el internado, los momentos del aeropuerto. Massimiliano quiere sentir el sabor de Ebba en sus labios pero es algo que desconoce. Para empeorar o mejorar la situación le suena el teléfono, una llamada de Eb le alegraría en cualquier situación pero para su asombro esta vez todo fue diferente, esa llamada le produjo tristeza. Le contesta insípidamente, la indiferencia marca el tono de su voz y las lágrimas se la echa a “una gripe”. Al otro lado del teléfono, con una alegría y una sonrisa, con ganas de gritar Te quiero y por sobretodo con una voz que expresa calor; Ebba no es muy expresiva pero específicamente ese día todo cambio. La conversación se vuelve incomoda, dos personas enamoradas una feliz pensando en cómo hacer feliz a quien está del otro lado del teléfono y la otra persona pensando en una traición. Ebba nota la indiferencia de Massimiliano y muy extrañada le pregunta:
- Massi, ¿qué te pasa?-
- No juguemos a los inocentes, por favor.-
- ¿A qué te refieres?-
- En serio Ebba, no estoy de ánimo para que juegues conmigo, adieu.-
Ese “adieu” fue la palabra más difícil que le costó pronunciar, decirle hasta nunca a su chiquilla, le parte el corazón, todo fuera tan diferente si hubiese tenido el valor de revelarse a sus padres, si hubiera podido brindarle seguridad a Ebba para que no se arrepintiera, decide ir a su apartamento a buscar alguna solución, con dolor y resignación, con una melodía en su cabeza.
Mientras al otro lado del mundo se encuentra Ebba, está molesta y confundida. ¿Por qué cuando las cosas empiezan a ir bien algo lo arruina? ¿Por qué le es tan difícil estar con su amado molesto y fastidioso? Esta llamada la realizo en la heladería donde paso gratos momentos junto a Massimiliano. La sonrisa que cargaba se le borro en un instante, la mirada de alegría cambió por una mirada vacía y sin ningún tipo de vuelta atrás, la tristeza era muy resaltante pero lo que más estupefacta la dejó fue la indiferencia que mostró Massimiliano.
Cerca de allí se encontraban Camilo y Thessa, con una pelea en sus caras, casi a punto de terminar con una relación pura, inocente, digna de una adolescencia, el amor de esos chicos sobresalía pero un cambio de actitud por parte de Camilo, hizo que la magia desapareciera. Por muy triste que pareciera Camilo no estaba seguro de lo que quería, amaba a Thessa pero había algo que lo impedía. El necesitaba labrarse un futuro y lo tendría con tal de hacerle daño a su hermano del alma, a su mejor amiga y por sobre todo a su novia. Si nos enfocáramos en una película este chico sería el malo no muy convencido, el secuaz tonto de aquella película de acción, pero no, no es una película, esto le estaba pasando y no sabía cómo controlarlo.
Al mismo tiempo Ebba fantaseaba despierta, se encontraba en su mundo paralelo, donde recorría el mundo junto a Massimiliano, entre estas fantasías se despista y no ve cuando un carro viene, el carro intento frenar pero fue tarde. El chico que manejaba muy apenado le pidió disculpa, no le hizo grave daño más que unos raspones, a pesar de esto insistió en llevarla al hospital. En el camino junto a un gran tráfico, comenzó una conversación:
- Mil disculpa, enserio no sé lo que paso, por cierto me llamo Tomas.-
- Tranquilo, yo era la que venía pensando en…Olvídalo me llamo Ebba.-
- ¿Pensando en qué? Claro si se puede saber.-
- Pensando en mi supuesto amor, tuvimos una discusión y todavía no se el porqué.-
- ¡Wao! Eso debe ser estresante, pelear con alguien especial y no tener derecho a saber qué le pasa.-
Ebba le conto la historia completa, con todos los detalles, con toda la pasión que le pudo transmitir, se notaba que ella estaba enamorada y él también, pero el destino estaba en su contra. Tomas le quiso aconsejar algo:
- Ebba, si yo fuera tu, me iría a París, por lo que me has contado tu lo amas, así que demuéstraselo, demuéstrale lo importante que es para ti tenerlo a tu lado, lo mucho que te importa y cuanto estarías dispuesta a dar por él.
- ¿Irme a París?-
- Disculpa mi prudencia, ¿Pero ya has terminado el colegio?
- En 2 semanas me gradúo, sería un buen tiempo y una buena excusa para ir.
- Yo pienso que 2 semanas es mucho, yo tomaría el primer vuelo pero esa decisión es tuya.-
Ebba se queda pensando lo que le dijo Massimiliano siempre la ha buscado a ella, ya sería tiempo para demostrarle que ella también lo necesita ¿Pero cómo se iría? París es muy grande como lo buscaría. La persona que mejor la podría ayudar en este momento es Camilo, conoce a Massimiliano, sabe donde puede estar y sabe qué decisión será la más cuerda. Al hablar con Camilo se dio cuenta de que estaba medio dudoso pero no sabía el porqué. A pesar de esto la supo ayudar diciéndole:
- Eb, no sé bien en que parte esta Massimiliano, sus padres tienen demasiados apartamentos y casas en Francia, pero sé que si te le aparecieras allá, te amaría como nunca, olvidaría todo y buscaría una solución que favoreciera a ambos.-
- ¿Pero dónde lo busco? El tiempo corre y quiero verlo ya, estoy imaginando sus abrazos y demás.
- Massimiliano es amante de la torre Eiffel, búscalo por allí, en algún momento del día el aparecerá, buscando su amor cohibido.-
Mientras esto pasa en París, esta un chico dolido y traicionado, con dudas y mentiras, quiere desaparecer y para colmar de más desdicha su vida una llamada de su padre cambia muchas cosas. Gracias a Chloe sus padres lo localizaron y no para darle una noticia buena, sino más bien una mala, una noticia que cambia todos sus planes, todas sus ideas se las lleva el sol mientras atardece. En Venezuela fue donde comenzaron sus problemas y probablemente allí acabarían.
Ebba decidió ir con Massimiliano, pero necesitaba algo para decirle a su madre: “Enmanuelle te cuidara siempre, podrás salir si él está contigo”. ¡Claro!.- pensó Ebba.- si convenzo a Enmanuelle no tendré problemas, estaré obedeciendo a mi madre. Hablare con él.
Massimiliano esta en el aeropuerto, por alguna razón los vuelos hacia Suramérica están suspendidos hasta nuevo aviso. Será que por primera vez el destino de estos chicos se volverá a unir, eso es algo que nadie sabe pero que está latente. Ninguno de los dos sabe los planes del otro, pero hay ese algo especial que los une y que los mantiene conectados.
Enmanuelle aceptó, no con muchas ganas pero lo hizo. Abordaron el primer vuelo hacia la ciudad del amor; al llegar el hambre los abordaba, decidieron comer lo primero que encontraron, un restaurant muy parisino en el aeropuerto. Allí hablan y a Enmanuelle se le prende una duda ¿Dónde buscarían a Massimiliano?
- Eb, París es gigante y por lo que me dijiste no conoces su paradero.
- Lo sé, el primer lugar donde lo buscaremos será la torre Eiffel, pero tenemos que estar atentos por si lo vemos en una calle.-
- ¿Y cómo es él?-
- No tengo batería para mostrarte una foto, pero bueno, Massimiliano es alto, algo moreno no mucho, cabello negro oscurísimo, y algo largo, ojos negros y grandes. Es flaco y es serio. Siempre el viento le mueve el cabello.-
- ¡Wao! Como lo describes es parecido a aquel chico.- señalando a Massimiliano.
Ebba volteo y para su sorpresa si era Massimiliano, sin importarle nada, solo siguiendo su instinto, fue corriendo y lo abrazó, con lágrimas de felicidad, le dijo lo mucho que lo amaba y que estaba aquí solo por él. Él con mucha confusión le devolvió los abrazos y cuando por fin se separaron para hablar decidieron ir al departamento los tres juntos.
- Eb, si me amas como me acabas de decir ¿Por qué el mail?-dice Massimiliano mirándola a los ojos.
- ¿Qué mail?-Dice Ebba extrañada.
- ¿Y quién es él?- Refiriéndose a Enmanuelle.
- Soy Enmanuelle, la persona que cuida a Ebba.- Comenta con voz nerviosa.
- ¿Qué mail Massimiliano?-
- El que me mandaste, diciéndome que no me querías, que habías conocido a otro chico y que querías alejarte de mí.
- ¿QUÉÉÉÉ? Yo no te he mandado nada.-
- Entonces ¿quién?-
- Yo lo mande, una chica me ofreció conquistar a Ebba separándola de ti.- Dice Enmanuelle arrepentido.
- ¡MANU! ¿Cómo pudiste hacerme esto? Yo pensé que tú me querías y nunca me harías daño.-
- Ebba, perdóname, hago lo que me pidas pero perdóname.-
- No puedo creer que Chloe haya hecho esto. Me lo negó en la cara.- Comenta Massimiliano.
- ¿Y TU LA HAS VISTO?- Ebba enfurecida.
- Ayer, y no paso nada, te lo juro, la detesto y más hoy, te amo a ti y solamente a ti.-
- Manu, por favor déjanos solos.
Enmanuelle se va y Ellos quedan solo.
- Te amo Massimiliano, en serio nunca te he mentido y eres lo mejor, por eso estoy aquí.
- Chiquilla, nunca pensé que tendrías el valor de venir para acá.-
- Lo hice por ti, porque es una forma de demostrarte lo que siento.
Massimiliano sonríe y la invita a pasear por la ciudad.
- Este ha sido mi hogar, es muy distinto estar en Paris contigo que estar solo.-
- París es hermoso y mucho mas con un guía como tu.-
- Jajaja, te amo, te amo, te amo.
- Tenemos que arreglar las cosas.-
- Lo sé, te propongo algo.-
- No otra vez, mira todo lo que ha pasado desde la última vez que lo dijiste.-
- Bueno, pero esta vez no será así, te prometo que todo será diferente.-
- ¿Qué estas pensado?
- ¿Ves aquella fuente? Señalando una pequeña fuente, cerca de los campos elíseos.
- ¿Si, y eso que tiene que ver con nosotros?-
- Veamos quien llega primero.
Los chicos corren, con risas y abrazos. Massimiliano no la quiere soltar, la quiere tener en sus brazos siempre, quiere sentir su cabello rizado, quiere acariciar su suave piel. Ebba por su parte quiere sentir el calor de Massimiliano, quiere oír los susurros de su suave voz, quiere correr por el mundo y tenerlo por siempre. Los dos quieren besarse hasta que el mundo se acabe, quieren demostrar su amor contra viento y marea. Quieren luchar contra las personas que los quieran separar. Saben que no es algo fácil pero no es imposible. En ese momento ellos sienten que por primera vez el mundo está a su favor. Quieren empezar de cero, sin importar mentiras, terceros o mails. Necesitan que el amor inocente vuelva a renacer y lo sientan como el primer día.
- Massi, es hora de hablar en serio.-
- No quiero, quiero disfrutar este momento, quiero seguir abrazándote hasta que lluevan ranas.
- Yo te quiero besar hasta que el mundo se acabe.-
- ¿Y porque no lo haces? En este momento se besan y sus mundos se detienen, el beso más significativo hasta ahora.
Después de esto Ebba y Massimiliano caminan hasta la torre Eiffel, van agarrados de la mano, el perfume parisino los envuelve. Es romántico pensar que Paris es la ciudad del amor, de las promesas pero que a la vez es un lugar donde el desamor se vuelve más cruel. Caminar por esas calles agarrado de las manos de esa persona especial. El amor es mágico y bajo la torre Eiffel aun más.
- Massi, he pensado y estoy más que convencida que te amo, que estoy feliz a tu lado y lo podremos hacer por el “camino correcto”.-
- ¿Y qué piensas?-
- Ya termine mi colegio, ahora hare lo que tú quieras, me iré a donde me pidas y mi mamá lo aceptará mientras que le prometas que me cuidarás.-
- ¿Qué pasaría si te dijera que no le puedo prometer eso?-
- ¿Por qué no?
- Te amo no lo dudes, pero por ahora estas mejor sin mí, ahorita me debo dedicar a mi familia, en especial a mi hermana.
- ¿Por qué?, Massimiliano es la oportunidad que tanto hemos deseado.-
- Yo lo sé, pero… disculpa no te puedo decir.-
- ¿Esa es la confianza que me tienes?-
- No es que no te tenga confianza, pero no estás segura a mi lado.-
- Massimiliano dime una razón. Por favor dime algo que me separa de ti. ¿Es Chloe? ¿Es tu papá? ¿Qué?
- Ebba no lo hagas más difícil de lo que ya es.-
- Dime algo, acaso mi apellido no es lo suficiente para mezclarme contigo.-
- No es eso, es que mi familia está pasando por un mal momento.-
- Pero Massimiliano, de eso se trata, yo te apoyare en lo que sea, estoy dispuesta a todo por ti, soy capaz de vivir bajo de un puente con tal de estar contigo, se que junto a ti todos los problemas se hacen pequeños y tú me das una fuerza que nadie me da.-
- Ese es el problema, no sé si te la pueda dar. Pero escucha, mira hacia arriba, mira la torre Eiffel, el mayor símbolo de amor, este es la mayor prueba de mi amor, este edificio almacena todas las noches que pase pensando en ti, nunca te olvides de eso y recuerda que el día que necesitemos uno del otro, nos encontraremos aquí, en esta ciudad en este mismo sitio, si algún día me necesitas búscame aquí bajo la torre Eiffel, aquí te esperare puede que no me veas pero aquí estaré, te amo y esta es mi mayor prueba de amor… Por favor nunca olvides esto Si un jour tu as besoin de moi cherche-moi sous la tour Eiffel.
Capítulo IV
La Verdadera historia Montecapelli
Ebba se queda confundida, ve la imagen de Massimiliano perdiéndose en la neblina, busca refugio y piensa volver a Venezuela junto a Enmanuelle.
Massimiliano ve su apartamento, ve un vacío, poco a poco empaca sus cosas. Con dolor mira con melancolía una foto de Ebba, ve la torre Eiffel y piensa “Si me ama, algún día me entenderá”. No sabe muy bien que le depara el futuro. Habla con su madre, su compañera y su confidente; el daría lo que fuese por estar a su lado, por sentir ese calor de madre, oír un consejo o un simple te amo hijo. Quiere abrazar a su pequeña hermana, una inocente niña de 12 años que nunca comparte con su hermano pero lo ama. Clío Montecapelli es muy diferente a Massimiliano, tanto físico como en personalidad. Clío es responsable, inocente y sincera, con una mirada poderosa pero muy melancólica. Ella quiere mucho a Massimiliano pero por ser la niña menor ha sentido el rechazo de su padre. El papá solo tiene ojos para su hijo primogénito, el hombre que conservará el apellido y el fuerte, lo vez más como socio que como hijo. En cambio Clío es la luz de los ojos de su madre, ella ve en su hija su propio reflejo, sus propios años de juventud. Ella es común pero muy tímida, nunca ha aprovechado su apellido, tal vez por su corta edad. Massimiliano adora a su hermana, las pocas veces que se ven, él se dedica a ella y a hacerla feliz.
Para los medios y políticos los Montecapelli son una familia ejemplar, una familia que se ama y se respeta. Ellos con el tiempo han intentado conservar esa imagen, al igual que mostrar una imagen de amistad entre los Campieri y ellos, han reflejado un supuesto amor entre Chloe y Massimiliano. La historia de esta familia es algo típica. El matrimonio de los padres fue arreglado, el padre vive en su mundo de hoteles y negocios, la madre se ha dedicado a su familia pero ha sido difícil. Al nacer Massimiliano su padre vio en el bebé a su futuro heredero, quiso criarlo a su imagen y semejanza pero el carácter rebelde que adquirió se lo impidió, Massimiliano siguió algunos ideales de su padre como: el luchar por su sueños, adquirió la creencia que el mundo está gobernado por ricos y de allí saco una ambición, una ambición sana que lo hizo estar mucho tiempo con Chloe Campieri, cuando nunca la ha soportado. Después nació Clío la niña que deseo su madre, se puede decir que el papá la ignoró por completo, y por esta razón separo a los dos hijos. Los “hermanos ricos” como los llamaban los socialites, se criaron en un ambiente frío, donde todo marchaba a la rutina, donde nunca escucharon una palabra bonita de su padre, donde se escuchaban reproches y cada vez se hacían más frecuentes.
Por esta razón es que Massimiliano no es expresivo y no se toma nada en serio, la razón por la cual todo le cambio cuando conoció a Ebba. Las lágrimas y la decepción se apoderan de él, ya que su modelo a seguir no resulto más que un farsante.
El papá de Massimiliano, Federico Montecapelli, heredó de sus padres una cadena hotelera, en ese entonces pequeña, con el tiempo fue creciendo y esparciéndose fuera de Italia, su país natal; poco a poco la cadena de hoteles llego a todo el mundo. En una fiesta común y corriente, conoce a Daphne Tendhi, la niña más pequeña de esta familia dueña de la mayor línea aérea de toda Europa. Entre estos jóvenes nace “un amor” que los llevará a casarse y tener dos hijos.
La ambición y el dinero es el perfecto camino para la ruina y destrucción de una empresa, de una reputación y por sobre todas las cosas de una familia. Esto fue lo que le paso a los Montecapelli-Tendhi. Esta es la llamada que recibió Massimiliano estando en París y lo que lo separó de Ebba.
Cuando tienes dinero, fama, posición social, pareciera que no bastara y que necesitas más, más y más. Ya ha quedado clara la personalidad del padre de Massimiliano, y que es capaz de todo por conseguir lo que quiere, es emprendedor pero ambicioso. En el tiempo en que nos ubicamos nos damos cuenta que ser honrado “no sirve de nada”, que las cosas legales tardan mucho y al final no es necesario. La droga es una sustancia muy dañina pero que da mucho dinero, que ser narcotraficante es un negocio bueno, con muchos riesgos pero cuando lo tienes es muy difícil dejarlo. Los padres de Massimiliano en un viaje a los Países Árabes, hace 20 años, conocieron a unos narcotraficantes que los envolvieron con palabras bonitas, sumas multimillonarias y la posibilidad de una vida llena de lujos y posibilidades para ellos y sus hijos. Le comentaron que llevaban años sembrando y traficando drogas y nunca lo habían descubierto, últimamente no han podido hacer mucho ya que no tenían donde transportarla y alojarla para después poder venderla. Después de una larga batalla contra sus principios, su honradez, su honestidad; después de atravesar una crisis económica, la madre embarazada de su primer hijo y como toda madre pensando en un chico indefenso; y un padre buscando una estabilidad económica para su futura generación, aceptaron traficar en los aviones y guardar la droga en los hoteles, buscando un futuro mejor. Como era de esperarse la crisis se supero y los padres empezaron a disfrutar de una buena vida, dándoles a sus hijos todo lo que pidan, se crearon una imagen falsa y en algún momento se hicieron la familia más honorable de todos los tiempos.
Toda esta imagen se derrumbo cuando en un aeropuerto inglés encontraron un paquete de droga junto a unas turbinas, el paquete llevaba la dirección de un hotel perteneciente a la cadena de la familia Montecapelli. Después de muchas averiguaciones las autoridades competentes descubrieron una estrecha relación de los narcotraficantes y los dueños. Los hoteles y la línea aérea estaba a nombre del papá y todo lo demás, las propiedades, los carros, las cuentas bancarias a nombre de Massimiliano. El sentía que había cometido un error al entrometerse en el mundo de las drogas y por esto, para tener un poco mas de moral frente a sus hijos, los separo de esto para que el día que se descubriera toda la verdad, los chicos no quedaran en la calle, quedaran con dinero y aislado de toda la situación. Lo único que los unió fue una llamada, Massimiliano en París y el padre en la cárcel londinense; fue una conversación emotiva y directa, capaz que la única de ese estilo.
- ¿Papá, como me localizaste?.-
- Chloe me lo dijo.-
- No voy a regresar si es lo que quieres.-
- No hijo, quiero pedirte perdón y un favor.-
- ¿Perdón?¿Ya te diste cuenta de que Ebba es una chama ideal para mí?.-
- No me refiero a eso, perdón por la decepción que te vas a llevar, sé que he sido un mal padre, que el dinero y el trabajo me alejo de tu vida, sé que he realizado acciones que te han llevado a odiarme. Que me he entrometido e intentado controlar tu vida y tu manera de pensar, te he obligado a desperdiciar parte de tu vida y por sobre todo te he chantajeado para beneficio propio, por todas estas cosas te quiero pedir perdón. Quiero pedirte perdón por los malos actos que cometí siempre le he dicho a Daphne y a ti que sigan el buen camino, se los he dicho como amigo, ya que yo no lo he seguido. Mi pequeño bebe que ya tiene 20 años, por favor cuida de mi pequeña Daphne y no le digas que yo estoy en la cárcel, no la quiero hacer sufrir más de lo que ya la he hecho; cuida de tu madre que esta decaída y sobre todo cuida de ti, haz tu vida como te parezca y ve mis errores para que no los cometas.-
En ese momento el padre cuelga, dos almas unidas, un amor de padre e hijo muy deteriorado pero sincero, dos personas en lugares distinto, una a cada a lado del teléfono con lágrimas en los ojos. Escuchar de la boca de su padre su verdadera identidad, su falta de moral es un golpe duro para él, tener a su cuidado a su madre y a su hermana lo pone en una decisión difícil y más cuando está en plena etapa amorosa junto su novia.
Massimiliano toma el primer vuelo hacia Venezuela para ver a Daphne e inventarle algo para explicarle la falta de su padre, Massimiliano ignora por completo que Daphne no le va a preguntar nada, ya que está acostumbrada a la falta de este. Al llegar abraza a su hermana, le dice lo mucho que la quiere y lo importante que es para él.
- Daphne ¿mi mamá?.-
- No sé, seguro fue a comprar algo. ¿Dónde estabas?.-
- ¿Hace cuanto que no la ves?.-
- Después de almuerzo no la vi más, fui a tennis y cuando regresé no estaba, pero dime ¿dónde estabas?.-
- En parís.-
- Estuviste mucho tiempo fuera ¿Por qué volviste?
- Volví buscando una solución, buscando un futuro libre y que me pertenezca.-
- Te quiero hermano, no me vuelvas a dejar, estar sola aquí es horrible, me hacía faltan tus estupideces cada fin.-
- Daphne, tú también me hiciste mucha falta.-
- Lo único malo que haya vuelto es que también vuelve mi querida cuñada.-
- ¡JAJAJA! Tranquila, tranquila. Entre Chloe y yo no hay nada de nada, ya todo acabo.-
- ¿Qué? ¿Ya tienes nueva conquista?.-
- Pues sí, se llama Ebba pero el destino no nos quiere ver juntos, no hablemos de eso.-
Massimiliano quiere descansar, pensar en su vida y lo que queda ahora; sabe que necesita mentirle a su hermana y cada vez le duele más pensar en su papá, en su héroe de niño. ¿Qué estará haciendo Ebba en este momento? Una duda que tendría respuestas 4 años más tarde.
Al día siguiente, en el desayuno Massimiliano no ve a su madre, le preocupa pero no quiere que Daphne se dé cuenta, quiere brindarle seguridad y confianza, pero ¿Por qué se le hace tan difícil? Suena su teléfono, al contestar, siente el amor de una madre que con dolor le dice:
- Mi pequeño, te amo, nunca lo olvides.-
- Mamá, ¿Dónde estás?- casi susurrando.
- ¿Por qué hablas tan bajo, hijo?.-
- No quiero que Daphne se dé cuenta.-
- ¿Ya sabes la verdad?.-
- Sí, pero ¿Dónde estás? Te necesito mamá.-
- Estoy en Italia, quedarse en Venezuela no es una buena opción, no quiero que te involucren en algo en lo cual eres inocente, todo el mundo en Venezuela te conoce, por favor, ve a un a lugar donde estén seguro los dos.-
- Mamá, la ley no nos va a hacer nada, ya atraparon a mi papá que es lo importante ¿no?.-
- No me refiero a la ley, tu papa vendió a los narcotraficantes, pueden arremeter contra ustedes. Por favor váyanse.
- Pero ¿A dónde? En todo el mundo nos conocen ¿Nos vamos a Italia?
- Si chicos vénganse, pero no a Roma, váyanse a Verona o a Venecia, vivan en un bajo perfil.-
- Claro, mamá.-
Massimiliano se siente frustrado, siente que es injusto lo que le está pasando ¿Por qué los errores de sus padres le afectan a su hermana y a él? ¡Qué distinto fuera todo si estuviera junto a Ebba!-pensó-¿Cómo le iba a explicar a su hermana lo que pasó, decirle que se tenían que mudar a Italia bajo un perfil sigiloso? Massimiliano saco fuerzas, saco esperanza, saco el amor que tiene acumulado para abrazar a su hermana y decirle:
- Daphne, que grande estas, 12 años han pasado rápido.
- Claro que no, yo soy todavía una pequeña, tu chiquita ¿no?
- Eres pequeña pero no eres chiquita, ya no.-
- Quiero conocer a la chica que me quito el puesto, Jajaja.-
- Yo quisiera tenerla a mi lado pero no puedo.-
- ¿Dónde está ella?-
- No lo sé, la última vez que la vi fue bajo la torre Eiffel.-
- Awww, que romántico.-
- Sí, bueno.-
- ¿Y mi mamá?.-
- Esta en Roma.-
- ¿Qué?.-
- Si, está en Roma, y nosotros tenemos que ir a Verona o a Venecia, elegirás tú.-
- ¿Por qué no vamos donde esta ella?.-
- Le prometí a mi papá que no te diría, pero tenemos que estar alejados, mantener un perfil bajo y si es posible, utilizar el segundo apellido.-
- No, wacala, me gusta más el Montecapelli ¿Pero por qué hacemos esto?.-
- Tenemos que irnos, lo más rápido posible, así que elige.-
- Verona, la ciudad donde se desarrollo la historia más bonita del mundo.-
- ¿Cuál?.-
- Romeo y Julieta, esas calles son testigos de la pasión de Shakespeare al escribir una verdadera historia de amor, en esas calles creció un amor que hoy en día sigue vivo.-
- Claro Daphne, como digas.-
- ¿Sarcasmo?.-
- Algo. Tengo hambre, haz el desayuno.-
- Hazlo tu.-
- Tu.-
- No, tu.-
- Vamos a comer.-
- Vamos ¿Qué quieres?
- Waffles.-
Los chicos van a comer, Daphne y su hermano se adoran, y eso es algo que está presente en todo momento. Ellos son típicos hermanos, pelean, pero la distancia los ha unido. La indiferencia creada a los largos de los años ha sido la base de una hermosa relación. Al regresar, tienen que empacar, un momento que ya se ha vuelto rutinario en la vida de Massimiliano, ya tiene puesto reservado en la sala de esperas de los aeropuertos, ya conoce a azafatas o eso quisiera él. Su vida se ha transcurrido sobre un avión pero se ha acentuado más en los últimos años.
En Italia Massimiliano piensa que muy cerca de allí, muy cerca de él, esta Ebba. Lamenta mucho haberla dejado pero esta firme en su promesa, el día en que puedan estar juntos, irá a la Torre Eiffel todos los días hasta que ella vaya. Él sabe que ese día está lejos, pero que el amor que siente les dará paciencia a ambos.-
Los días pasan y el tiempo transcurre rápido. No saben nada de su padre, ni de su madre; como tenían previsto cambiaron el apellido para no ser tan reconocidos, utilizaron el apellido de su madre que en cierta forma les daba seguridad.
Massimiliano termino sus estudios y empezó a trabajar para mantener feliz a su hermana, ella fue creciendo convirtiéndose en una chica hermosa y rompecorazones como su hermano, el la veía y veía a una chica decisiva, confiada, bella pero peligrosa, le recordaba tanto a Chloe; ¿Qué habrá sido de su vida?- se preguntó- Ella es exitosa, seguro le va bien, capaz se dedico al diseño de modas o al periodismo, sus dos sueños frustrados. Cada día con más melancolía ve al vacío cielo, que de repente le da un aire parisino ¿Por qué le he tan difícil olvidarse de Ebba y todo lo relacionado a ella?
Un día caminando muy descuidado, como si nada le importara, tropezó con una chica que no es muy común de ver en Italia, una morena pero de ojos claros, una chica muy dulce de apariencia que dan ganas de conocerla, sin dudar mucho le pidió disculpa, ella aceptó y como muestra de caballerosidad, la invito a comer un helado, como acto muy usual, se acordó de Ebba, pensó en como la había conocido y recordó cuando la invito a comer un helado. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, recordó.-
- Me llamo Massimiliano.-
- Yo me llamo Marcela.
- Qué bonito nombre.-
- Gracias, no eres de aquí, tu acento es muy extranjero.-
- Soy italiano de nacimiento, pero no me críe aquí.-
- Tienes un aire francés y latino ¿Me equivoco?
- Para nada.-
Massimiliano y Marcela, empezaron a hablar todo fue como al principio, todo pasó casi de la misma manera que empezó su amor por Ebba, solo que esta vez había una pequeña diferencia, esta vez sentía que el destino si estaba a su favor. A penas le comentó a Daphne lo que pasaba con esta chica, ella le dijo: “Hermano, ya han pasado 4 años desde que no ves a Ebba, tú la quisiste mucho pero el destino, no les dejo mucho que desear. Ustedes se amaron, pero seguramente ella tiene otra vida, es hora de conocer nuevas personas y darte nuevas oportunidades”
Daphne estaba en lo cierto, Ebba intento rehacer su vida, pero algo la ataba al pasado, la ataba a su primer amor. Daphne nunca conoció a Ebba, pero siempre sintió que ella era especial, era especial para su hermano ya que lo hizo cambiar.
Massimiliano pensó ¿qué es de la vida de Ebba?, ¿qué paso después de ese 12 de noviembre, el último día en que la vio?.-
Capítulo V
Un sueño en Times Square.
Como Massimiliano y Daphne habían imaginado Ebba siguió con su vida, al principio le fue difícil superar a su querido, pero gracias a sus amigos Thessa y Camilo lo logró superar casi por completo.
Volviendo a aquél 12 de noviembre en el que vio la silueta de Massimiliano perdiéndose en pleno inicio de un invierno parisino. Ese día no sabía qué hacer, hubiese hecho cualquier locura sin Enmanuelle, el chico que la ayudo a calmarse, le prestó un hombro donde llorar. Como era de esperarse quiso volver a Venezuela, pero Enmanuelle le sugirió que fueran a otro lugar, para que despejara su mente y pensara en su futuro. Decidieron ir a Australia, donde estaría su madre para apoyarla, abrazarla y darle todo el amor que solo una madre sabe dar.
Ebba tenía un sueño frustrado ir a París y lo cumplió, pero un segundo sueño la invadía, estudiar periodismo, quería informar todo lo que pudiera, decir la verdad sin que alguien le pusiera un límite. Un atardecer con un clima frío, viendo al horizonte y sin nada específico en su mente, en un momento así lo que nunca faltará será el amor de una madre:
- ¿Cuéntame, qué te paso?-
- Mamá, no lo sé.-
- ¿jugó con tus sentimientos?-
- No lo entiendo, sólo se fue.-
- ¿Así, sin decir nada?-
- Sí mamá ¿Por qué me hizo esto si yo lo adoro con todo mi corazón?-
- Se notaba que te quería, te fue a buscar a USA, se enfrentó a sus padres, es raro.-
- Él me quiere, en París me lo dijo.-
- ¿Y ahora que harás?-
- No lo sé, alejarme de todo aquello que me recuerde a Massimiliano.-
- Un chico es pasajero, recuerda que tus estudios son lo primero.-
- Estudiaré periodismo.-
- ¿En París?-
- ¡NOO! Me quedare en Venezuela, es el lugar donde crecí, allí conocí a Massimiliano, pero también allí están mis mejores amigos.
- Por mí no hay problemas, pero ¿estás segura?
- No mucho.-
- Estudia en otro país, piensa en ti, no en él.-
- Quiero estudiar en Venezuela.-
- ¿New York?-
- ¿Cómo le digo que no a esa propuesta?-
- Puedes vivir con tu tía.-
- Ella me odia.-
- Sola no vas a vivir, eso tenlo por seguro.-
- ¡Mamá! Hasta mañana, recuerda ya no soy una bebe de 12 años.
Ebba se va a dormir pensando que hará con su vida, estudiar periodismo y vivir en New York, suena tentativo pero toda cosa buen tiene su cosa mala, vivir con su tía. Su tía paterna estuvo en contra del matrimonio de sus padres, al fallecer su papá, ella culpo a la madre del accidente de tráfico. Por esta razón a odiado a Ebba a pesar de que lleva su mismo nombre. Ebba no se imagina viviendo junto a su tía.
Toda la noche fue en vela, las dudas se acomodaron en su cabeza para no salir, intentaba borrar el nombre de Massimiliano para siempre, quería olvidar que alguna vez lo conoció, esto funcionó hasta que una casualidad la hace volver a recordarlo 4 años más tarde. – Mi mamá algún día entenderá que ya no soy una bebé, puedo vivir en New York y cuidarme sola, sin necesidad de una anciana amargada que me odia- pensó.
Al día siguiente conversó con Enmanuelle, él ha sido un buen amigo pese a los errores cometidos, pese a las circunstancias y discordias, aceptó ayudar a la chica de su sueño para que buscara a su novio. ¿Cómo no consultar con él una decisión importante? Ebba necesitaba tener una idea clara de lo que iba a hacer, no se podía quedar estancada en un sueño, en solo una especulación de un futuro incierto. Enmanuelle le recomendó – Eb, busca la universidad que quieres, busca la carrera, ve si tiene residencias universitarias y busca alguna persona que también quiera ir a New York-. – Manu ¿Tu no quisieras ser esa persona?- preguntó muy convencida de obtener un sí por respuesta.-. Lo siento pero no, iré a estudiar a Barcelona.
Ebba empezó a seguir las recomendaciones de Enmanuelle. Busco muchas universidades, cabe destacar que la chica tenía un promedio excelente y que muchas universidades se pelearían por tenerla allí; en ninguna universidad encontró algo favorable, la carrera era muy inepta o no le gustaba, hasta que por fin encontró Columbia, una excelente universidad, con gran prestigio académico pero con un detalle, no tenía residencias.
El tiempo en Australia fue placentero y sirvió para des-estresarse fuera de la rutina, la monotonía que la agobiaba. Al regresar a Venezuela encontró a sus amigos, Thessa y Camilo, se puede decir que los únicos que tenía. Habló con ellos y les comentó todo lo que había pasado, todo resultó como antes, volvieron las tardes largas en casa de Thessa, las risas y estupideces de Camilo. Todo volvió a la normalidad, ha pasado 1 año desde que conoció a Massimiliano y todo lo que la ha hecho sufrir y también aprender.
Un día normal y corriente entre risas y quimeras anheladas, la mamá de Ebba ve el calendario y ve el reloj, al observar las dos cosas siente lo mismo, el tiempo cada día corre más rápido y se le agota para las inscripciones – Quiero que mi Eb vaya a estudiar a New York, no la quiero ver sufrir y sé que lo hará si la mando con su tía-. Pensó.
Estando en casa de Thessa la conversación con su hermana del alma se volvió interesante y productiva:
- Thessa ¿Qué harás con tu vida?-
- Me quiero ir del país, tú sabes, mi sueño es la música y el teatro.-
- ¿Y Camilo? ¿Ustedes volvieron, cierto?-
- Sí, después de muchas peleas, volvimos.-
- ¿Qué estudia él?-
- Administración, pero la música es todo.-
- ¿Has pensado en Juilliard?-
- ¿Y el dinero? Mi mamá no es la tuya.-
- ¿Y una beca?-
- Desde cuando te interesa mi futuro.-
- Somos amigas desde pequeñas, pienso en irnos las dos a New York.-
- ¿Cómo conseguiré una beca?-
- Yo me encargo.
Los días pasaron, las chicas compartían cada día juntas. Thessa tenía un talento excepcional para el canto y el teatro, su papá y su mamá fueron conocidos en Broadway pero se retiraron por su hija. Estando en la heladería, un lugar donde pasaron muchas cosas en la vida de Ebba, Thessa recibe una llamada de su madre, que le dice que llegó una carta. Las dos corren a su casa, pensaron que era una carta de invitación de Juilliard y estaban en lo correcto.
“Estimada Srta. Minelli.
La presente es para solicitar sus datos para ingresar en la Juilliard School, ya que estaremos muy honrados con su ingreso en el sistema de becados”
Las chicas saltaron y lloraron de la emoción, ahora les faltaba convencer a la madre de Ebba para que las dejara irse sola, Ebba ya había sido seleccionada en la Universidad de Columbia. Quedaron en quedarse en un apartamento de New York, al lado de una nana que las cuidara, ellas vivirían solas frente al Central Park. Un lujoso pent-house de la familia de Ebba, la vida que cualquier chica quisiera vivir.
En la universidad Ebba conoció grandes personas, grandes chicos y logro “olvidarse” de Massimiliano. Tenía un nuevo idilio, un nuevo amor que le quitaría tiempo y energía, noches y suspiros: el periodismo. Ebba se guío por la farándula y socialites, la vida que siempre había querido por fin la logro, solo que no tenía alguien con quien compartirla.
Thessa en Juilliard encontró su felicidad, ella ama el teatro y la música, tiene una voz celestial y una actitud sorprendente. Allí conoció a un chico llamado Sebastián, un italiano de voz hermosa y que tocaba el piano de una manera esplendorosa. Se empezaron a conocer y surgió una amistad, que dentro de un tiempo, se convertiría en algo más, Sebastián sería una pieza clave para un rompecabezas sin lógica.
Los años fueron pasando, la vida fue cambiando, al igual que ellas, la cara de bebé de Ebba desapareció, creció y se convirtió en una chica alta y diferente, ya no quedaba nada de la ingenuidad que se escapó una noche para conocer a su amor y perdición.
4 años pasaron rápido y sin que ellas se dieran cuenta. Un día, caminando, descuidada y perdida en el espacio, buscando una dirección de una oficina periodística. Iba desprevenida caminando cerca del Empire State cuando una bicicleta se tropezó junto a ella. El chico bajo a ayudarla y al verla empezó a reír:
- Yo estoy destinado a arrollarte, definitivamente-
- ¿Te conozco?-
- ¿No te acuerdas de mí?
- No.-
- Soy Tomas, el chico que te arrolló en Venezuela.-
- ¡Ahh! Wao, que memoria tienes.-
- Yo te hacía en París.-
- No vale…-
- Ese suspiro y ese ánimo, haz cambiado mucho.-
- ¿Qué haces aquí?-
- Yo vivo aquí.
- Entonces ¿Sabes dónde queda esta dirección?
- Claro, mi novia trabaja allí. Voy en camino, dejemos la bicicleta en mi edificio y te llevo en metro, es un poco lejos de aquí.
Ebba acepto, se sorprendió mucho de encontrar a Tomas, un chico que solo vio una vez pero que se acordaba tan bien de ella. En el camino hablaron, Ebba le contó lo que había sido de su vida, como si se conocieran de toda la vida. Tomas le dijo que era fotógrafo, vivía en la Gran Manzana desde pequeño pero que vive viajando, trabaja tomando las fotos de la cadena periodística de su novia. En la mente de Ebba nunca pasó lo pequeño que era el mundo, y las casualidades que se encontraría al llegar a su destino.
Llegaron al Campieri Building, donde se editaba The News Views of NY , Ebba enseguida asoció el nombre con Chloe pero no dijo nada, seguro el edificio era de su familia, mas no el periódico. No se imaginaba trabajando para la chama que le quitó al amor de su vida, ya que Ebba pensaba que Massimiliano se fue con ella. Es imposible que Chloe este aquí y además Tomas dijo que el periódico le pertenecía a su novia y Tomas es muy buen chico para Chloe- pensó. Entraron al edificio y subieron hasta el periódico, allí estaba una chica de aspecto intelectual que saludo a Tomás con mucho cariño, se llamaba Elena y era la asistente de la directora del periódico:
- ¿Tú debes ser la nueva pasante?- pregunto amablemente.
- Si soy yo.-
- Yo soy la encargada de ponerte al tanto de cómo se trabaja aquí.-
- ¡Qué bien! Me llamo Ebba-
- Yo me llamo Elena.-
- ¿Qué tengo que hacer? ¡Ya quiero terminar la pasantía para graduarme!-
- Eso no lo decido yo, si no la directora, es una joven muy amable, muy cordial y simpática.
- (No es Chloe).- murmuro entre dientes.
- -¿Qué dijiste?-
- Nada.
En ese momento hubo un silencio interrumpido por el resonar de unos tacones, Ebba enseguida pensó que era la directora y estaba en lo correcto. Pero para su sorpresa y desdicha la directora del mayor periódico de New york The News Views of NY era Chloe Campieri.
- TÚÚÚ.- gritaron las dos al unísono.
- Ahora trabajaras para mí, todo en la vida se paga.
- Yo no quiero trabajar para ti, no te basto con arrebatarme a Massimiliano.-
- Tú me lo quitaste, tú fuiste la ruina de la familia Montecapelli.-
- ¿YO? Yo a él no lo veo desde hace 4 años, la última vez que lo vi fue un 12 de noviembre.-
- Él me dijo que te amaba y que daría todo por ti.-
- Eso creía yo y pensé que me dejo por ti; yo he tratado de olvidarlo.
- No te creo ¿Dónde está Massimiliano?
- ¡NO LO SÉ!
- Allí tienes tu misión, Elena dale la carpeta de los Montecapelli, dame la exclusiva del porque la familia Montecapelli decidió vivir bajo el anonimato.
Capítulo VI
Un viaje de amor
- ¿En serio? ¿Algo sobre el calentamiento global, una guerra mundial? Prefiero cubrir una guerra antes de buscar a Massimiliano.
- Por tu culpa desapareció, búscalo.
- ¿En serio?
- Tienes 3 meses para darme la exclusiva, más te vale que la encuentres o no te graduaras nunca.
- Puedo hacer pasantía en otro periódico, pero yo no voy a buscar a Massimiliano.
- ¿En qué universidad estudias?
- Columbia, es imposible que la chantajees.
- Mis padres son muy amigos de todos los rectores, además mi novio es hijo del director, claro que tengo poder.
- ¿Dónde lo puedo empezar a buscar?
- Tu problema, no el mío.
Ebba salió del edificio de muy mal humor, 4 años intentando olvidar a Massimiliano y ahora tiene que buscarlo ¿Cómo lo haría? ¿Dónde empezaría? La vida le ha puesto obstáculos y ella los ha sabido derrotar. Ya no queda ni la sombra de una chica insegura que algún día fue. 4 años en Nueva York, sola con su amiga le han dado fuerza e individualidad, ha aprendido que es independiente y que todo lo que se proponga lo logrará.
Mientras en las remontas calles de Times Square se encuentra naciendo una nueva relación, no se sabe si amigos o novios o hermanos, solo se sabe que es algo bonito que traspasará fronteras. En las calles de la ciudad que nunca duerme, en el lugar sagrado del teatro se encuentran dos jóvenes visionarios, que encontraron su felicidad en una sola edificación “The Juilliard School”. Sebastián y Thessa dos personas, diferentes mundos, diferentes amigos pero algo los lleva de la mano.
Estaban caminando, teniendo como fondo la estatua de la libertad, todo un sueño para ella. Como ya se hacía tarde Sebastián con esa caballerosidad que caracterizan a los italianos, ofreció llevarla a casa, en el camino Thessa le ofrece a Sebastián, viajar, viajar por el mundo, conocer muchos países, conocer culturas, conocer nuevas personas y entablar algo con lo que sueñan pero no saben con certeza que es lo que quieren. Sebastián la mira ve a esa chica que lo cautiva, esos ojos marrones clavándose en su corazón, una sonrisa que ronda diariamente por su mente, piensa en la locura que le acaba de proponer pero también piensa lo mucho que le gustaría. Sería una aventura constante, recorrer cada continente, cada rincón y sencillamente estar con Thessa. ¿Cómo podría resistirse a tal propuesta? Obvio que aceptaría ir con ella hasta el fin del mundo.
Thessa se le abalanza encima, lo abraza y le agradece acompañarla a cumplir su sueño ¿Por dónde empiezan? Claro por decidir a donde van. Subir al Pent-house, saludar al portero, tomar el ascensor que siempre huele a gato, llegar a la puerta y darse cuenta que olvido las llaves dentro. Tocar el timbre, estar 10 minutos, ya golpeando la puerta y demás para que salga Ebba toda estresada y gritando.
-¿Qué te pasa?-
- Tengo que buscar a Massimiliano, trabajo para Chloe y tengo 3 meses-
- Suerte amiga, yo me voy de viaje con Sebas, me voy a mi cuarto por si me necesitas-
Ebba se queda sola, tomando café en esa taza que dice Paris, Paris, Paris, Je´t aime. El último souvenir que compró cuando vio a Massimiliano por última vez. Que recuerdos tan tristes, lo odia y ahora todavía más que no sabe porque la dejo, fueron 4 años pensando que se había ido porque amaba a Chloe pero ahora que sabe que no es así, piensa lo peor. Piensa que él tenía miedo de algo serio, de un compromiso, que ahora el inseguro era él. Tantas dudas, tantas preguntas y las respuestas reposaban en la persona que no quería ver. ¿Por qué no le tuvo confianza? No se supone que eran novios y se amarían por toda la vida, se supone que ellos eran las personas que más confianza se tenían. Se supone que vencerían todos los obstáculos juntos, ahora ¿Por qué no es así? Una lágrima, dos lágrimas corren por su mejilla, rozan su boca y finalmente caen sobre el collar que él le regalo, un collar que nunca se quitó por la esperanza de que volviera, la esperanza por verlo de nuevo, volver a abrazarlo y volver a correr como dos idiotas por los campos elíseos. El collar era especial, era único. Como una especie de ostra marina que a la vez formaba un corazón. Tanto que lo amó, tanto que lo ama y tanto que lo amará. Qué difícil es convencer al corazón y a la mente que odias a una persona cuando la realidad es que la amas contra viento y marea, daría todo en ese momento por volver a aquél 12 de noviembre cuando todo cambió. Pero ya es momento de dejar los recuerdos en el pasado y concentrarse en el presente y en el futuro.
Empezará a buscar en Paris, allí fue donde lo vio por última vez, después buscara por toda Francia, luego Italia, Alemania, España, Usa, China, la India. Lo buscará por cualquier rincón, tocará cada puerta si es necesario.
Ebba planifica su viaje, su itinerario, piensa en lo que hará cuando lo vea y Thessa también planifica el suyo, todo un sueño hecho realidad. Empezarían por México, luego irían por Panamá, sin dejar a un lado Caracas, pasando por Chile y Argentina, esquiando en la fría nieve de Bariloche. Luego cruzarían a otro continente Asia, 4 días en La India, cumpliendo el sueño de Sebastián de tener una foto en el Taj Mahal. Después comer un auténtico sushi en el propio Japón y luego pasearse por China. Después caminar por las calles de Sidney, luego saltar hacia Europa, caminar por las calles londinenses, luego estarían en Italia, para que Sebastián visite a su familia. Paris la ciudad del amor debía estar en su destino. La gran España, el Bernabéu y todo lo demás para terminar de nuevo en la Gran Manzana.
Y allí se encuentran dos jóvenes en el JFK, dos tarjetas de embarque que esta vez no se perderán, nadie se las arrebatara de la mano, el sueño los va venciendo. Un vuelo tranquilo, nada desesperado, un amor que se enreda entre las nubes. Aterrizan en México, recorren el DF, Monterey y terminan en las paradisíacas costas de Cozumel. Un amor algo picante y no tanto por los chiles o los nachos, sino por la confianza que se crea.
Panamá la ciudad de las compras tal vez, recorren las calles, compran los souvenirs, toman fotos, ríen, es algo del otro mundo que disfrutan, al fin salen del ajetreo de la 5th Avenue, recorren otros espectáculos diferentes a los de Broadway, conocen diferentes tiendas. En fin salen de New york y lo disfrutan.
Caracas, la ciudad de los techos rojos, donde Thessa se crió, donde desarrollo toda su vida, es imposible dejarla a un lado, Thessa se vuelve la guía, obviamente como era de esperarse y van a la heladería, van por los centros comerciales. No pueden saltarse el tráfico tan típico de la ciudad. De vez en cuando una lluvia los sorprende, subir al Ávila, ver a Caracas desde otra perspectiva, tal como lo hacía Thessa cuando quería distraerse. En Maiquetía la nostalgia la asalta pero comprende que les espera un nuevo destino. La punta sur del continente.
Chile, la gran Santiago, la casa de la moneda, el zoológico, el clima tan romántico. Villa del Mar y Valparaíso, las dos V. Dos lugares tan bellos, el festival más importante de la música latina coincidió con su estancia, el reloj de flores todo fue tan parecido con cualquier cuento de hadas, sí todo fue mágico y especial.
Después la gran Argentina, hogar de tres copas del mundo. Buenos Aires que el viento despeine a Thessa al montarse en el autobús doble piso, recorrer la Patagonia, bañarse en sus frías aguas y en especial con esos animalitos tan bellos como son los pingüinos. Bariloche y su nieve, caídas y más caídas sobre los esquíes, pero junto a las caídas las risas que nunca los abandonaron.
Un viaje largo, demasiado para alguien que sufre de claustrofobia pero valió la pena soportar, estar en un completo caos, elefantes por las calles, es todo tan hindú, lo que vieron en películas al fin se ponía ante sus ojos, los libros de historia y arte se abrían de nuevo, el Taj Mahal en vivo. Sin efectos, sin actores, con un atardecer y un beso que será memoria.
Japón y China, dos pueblos tan semejantes y tan diferentes, dos culturas diferente pero con una gastronomía universal, desde el primer momento los chicos se sintieron atrapados por ese arte de hacer sushi y en especial con las pagodas, no pudieron evitar observar comidas que les produjeron nauseas pero que los enriquecía culturalmente.
Australia, ver la opera de Sidney, pasaron por allí de día, de noche, en la tarde, la observaron en todo su esplendor. Un paseo por las afueras de la ciudad que les permitió observar la fauna característica de este país. Después conocer Melbourne y Canberra, ver el Royal Exhibition Building. Definitivamente recorrer unas ciudades de encanto.
Europa, ya se encuentran delante del Big Ben, la noche londinense los arropa. A veces con un abrazo, otras con un beso; pero siempre están allí el amor o la amistad que se confunde. El viento les mueve el cabello y los despeina, juega con ellos y le responden con una risa o con un silencio, un silencio incómodo.
- ¿Qué te pasa Thessa?
- Tengo sueño, solo eso.
Sebastián la mira y comprende en seguida que le pasa algo muy distinto al sueño.
- ¿En serio?
- Estoy preocupada por Ebba, sabes es mi mejor amiga y desde que me vine ni una llamada.
- Debe estar ocupada buscando a Massimiliano, si ya no lo mató.
- Eso espero, te lo juro que si yo lo veo mínimo le meto una bofetada, él ha hecho sufrir demasiado a Ori. Tengo un presentimiento un feo
- Tranquila preciosa, si lo llegas a ver te lo juro que te ayudaré, por su culpa no estás sonriendo.
Así fue una noche pensando en Ebba y Massimiliano. Ninguno de los dos se imaginaban que podría ser de él o de Ebba. ¿Ya se habrían visto? ¿Qué pudo haber pasado?. Una noche con un sueño pésimo, casi imposible de conciliar, dos jóvenes en Londres que no tenían nada que ver con ese asunto. Pero muy cerca de allí estaba una chica en Paris, llorando y pensando que sería de él, una promesa, pareciera volver a aquel 12 de noviembre y escuchar su voz mientras le decía “mira hacia arriba, mira la torre Eiffel, el mayor símbolo de amor, este es la mayor prueba de mi amor, este edificio almacena todas las noches que pase pensando en ti, nunca te olvides de eso y recuerda que el día que necesitemos uno del otro, nos encontraremos aquí, en esta ciudad en este mismo sitio, si algún día me necesitas búscame aquí bajo la torre Eiffel, aquí te esperare puede que no me veas pero aquí estaré, te amo y esta es mi mayor prueba de amor… Por favor nunca olvides esto Si un jour tu as besoin de moi cherche-moi sous la tour Eiffel”. Recuerda todo tan perfecto, las lágrimas vuelven, esas palabras en francés que al principio no sabía su significado y que hoy entiende a la perfección Si un día me necesitas búscame bajo la torre Eiffel. Allí estaba necesitaba de él, necesitaba su calor, necesitaba volver a correr por los campos elíseos como una tonta, necesitaba de Massimiliano. Estaba allí bajo la torre Eiffel pero sin él.
Massimiliano estaba intentando ser feliz, intentando olvidarse de Ebba, estaba intentando enamorarse de Marcela, la chica italiana que le recordaba a Ebba, ha pasado ya unos meses que llevan saliendo pero nunca la ha podido ver cómo veía a Ebba, nunca la ha besado como besaba a Ebba, nunca la ha abrazado como abrazaba a Ebba. Era parecida a Ebba pero no era ella. Marcela lo sabía, sabía que Massimiliano estaba con ella pero deseando estar con otra.
Amaneció en toda Europa 3 países en los que se encontraban personas, en especial cuatro personas. Inglaterra, Thessa y Sebastián, felizmente enamorados. Superando el miedo a las alturas, lograron subirse al London Eye, con unas sonrisas al principio miedosas, después sonrisas verdaderas que solo se muestran cuando hay una buena razón. Luego el zoológico y una cena tan romántica que es imposible de describir.
Francia. Los rayos del sol atraviesan por la ventana del hotel, hoy sería un día importante para ella, empezó a buscarlo por la Torre Eiffel, de nuevos las lágrimas, de nuevo aquel 12 de noviembre. El edificio donde vivía, el mismo portero.
- Buenos días Señor Jacques. ¿Se acuerda de mí?
- La novia del Señor Montecapelli ¿Me equivoco?
- No, bueno si, no soy su novia, ahora no. Lo estoy buscando.
- Él no está aquí, está en Italia junto a su hermana.
- ¿En serio?
- Sí, llevan 4 años fuera.
- ¿En qué parte de Italia están?
- No lo sé, creo que en un lugar retirado.
- Bueno, muchas gracias.
Italia. Verona. 10 de la mañana. Daphne se levanta toda adormilada, el teléfono suena y como es de costumbre Massimiliano se encierra en su mundo y no escucha nada. Contesta con algo de mal humor, al principio no lo reconoce, la voz es rara pero algo familiar, después de un intercambio de palabras lo reconoce. Su hermano del alma, el que la vio crecer y le ha brindado todo su apoyo, como le fue posible olvidarse por un momento de Camilo. En seguida hablan, se ponen al corriente de sus respectivas vidas, están felices por reencontrarse aunque sea por teléfono. Como era de esperarse después de un buen rato hablando con Daphne pidió hablar con Massimiliano. Daphne intento despertarlo por las buenas, pero después de muchos intentos fallidos, se decidió por el agua, es una manera de despertar que nunca falla. Todo cascarrabias se dirige hacia el teléfono, al escuchar la voz de su amigo todo termina bien, un saludo, unos recuerdos, risas, risas y más risas.
- ¡Hey Bro! ¿Qué paso con Ebba?
- Daría todo lo que tengo por saberlo, 4 años sin saber de ella.
- ¿Ni siquiera un mensaje?
- No, nada. ¿Y Thessa?
- Se fue a vivir a New York, está estudiando en Juilliard y está de viaje con un tipo.
- El lado bueno es que todavía hablan
- No creas, todo lo sé por Facebook.
- Ebba y Thessa me bloquearon.
- ¡Dios que suerte la tuya!
Siguió la conversación por horas, Camilo intentaba decirle que Ebba lo buscaba, que Chloe la mando a sufrir, que tuviera cuidado con ella pero no encontraba las palabras adecuadas para decirlo. La conversación terminó y enseguida otra comenzó, Marcela y Massimiliano intentando hablar como si estuvieran enamorados, como si les alegrara escuchar la voz del otro, como si fueran a viajar a Roma por amor y no por salir de la rutina, como tenían previsto.
Pasaron dos o tres días, cuando no hay ilusiones las horas pasan y pasan desapercibidas, es como si las agujas del reloj se movieran pero nunca hubiera día y noche.
Thesela y Sebastián están allí en Roma, en la ciudad eterna, la fontana di Trevi, El Vaticano, el Campidoglio. La capilla Sixtina. Un día sumamente agitado que concluiría en una velada frente al Coliseo, digno de una historia de amor. Disfrutan la noche y observan el Coliseo, caminan a su alrededor y Thessa entre una toma de una fotografía, observa algo que le llama la atención ¿Sera posible? ¿Es él? ¿Quién es la chica que está a su lado? Obvio que si es él, Ebba sufriendo y el aquí al lado de una chica, riendo y comiendo un helado. Esta me las paga- pensó. Sin dudar se le acerco, ella lo vio y con mucha rabia, le dio una bofetada. Sebastián, Massimiliano y Marcela estaban perplejos. Massimiliano no reconocía a la extraña chica que se le acercó para darle una bofetada.
- Eres un descarado ¿Cómo es posible que estés así de lo más relajado? Eres el peor chamo del mundo. Te odio.
- ¿ Y tú eres? Ya sé. Una loca que se me acerca y abofetea sin razón
- Descarado. Le da una última bofetada y se va.
En sus respectivos hoteles están Thessa y Sebastián, quien acaba de conocer a Massimiliano, había oído hablar mucho de él pero nunca se imaginó que lo conocería de tal forma. Thessa estaba iracunda, Ebba debía saber que Massimiliano estaba en Italia y que estaba con otra. Sebastián piensa en Ebba y lo difícil que será verla sufrir al enterarse que todo el amor que siente por Massimiliano no es correspondido, siente que a ellos no les compete la desilusión de Ebba. Lo mejor es que ella se entere sola que Massimiliano estaba saliendo con otra chica, tienen que decirle que está en Roma y solo vale la pena decirle porque de ello depende su futuro.
En un hotel no muy lejos está Massimiliano algo adolorido y confundido, tantas sensaciones y una vorágine intensa se apoderaba de él. Con un fuerte dolor de cabeza lo menos que se le apetecía era discutir con Marcela, pero era algo imposible. Ella le pedía explicaciones, él no las sabe. No sabe quién es la chica, no sabe que le hizo para que le abofeteara. Entre preguntas, gritos y palabras fuertes, un flashback le viene a la mente. ¡Claro! Es Thessa, si es Thessa Minelli. La Thessa que ayudo a escapar a Ebba aquella noche, la que le arrebato el boleto a Chloe, la Thessa de Camilo, la Thessa que ahora vive en New York. ¿Qué pudo haber pensado? Ella debe saber dónde está Ebba y a él le encantaría hablar con ella, aunque sea para explicarle la razón por la cual la dejo.
Massimiliano empezó a pensar en todo aquello, Thessa está viviendo en New York, así que en algún momento debe salir de Roma y lo más lógico es que salga por Fiumicino. Allí se instalaría hasta verla pasar y explicarle todo como es, para que no pensara que él tenía algo serio con Marcela; y sobre todo preguntarle por su chiquilla que tanto extrañaba. Definitivamente eso haría, es una idea estúpida pero puede funcionar.
Capítulo VII
Roma entre sueños.
Amanece risueñamente, el sol sale jugueteando cada espacio, cada rincón y cada ventana que traspasa con sus rayos potentes, que dan alegría y ganas de comenzar con un mejor mañana. El teléfono vibra y suena hasta despertar a Ebba. Soñaba que estaba en una playa, en esa playa deseada, estaba al lado de un faro observando el horizonte y llegaba él, abrazándola, sumergiéndose en su cabello rizado. Ella lo veía y observaba fijamente sus ojos, los mismos que le dieron razones para soñar y reír. Después se introducía en sus brazos que le daban seguridad, confianza y amor. Se reían y corrían por la playa como dos niños, como dos nubes risueñas que estaban ocultándose del sol, de algún avión, sirviendo de refugio un pájaro.
El sueño puede más que su voz, tal vez una llamada de su mamá, de Chloe para molestarla o en su defecto una de Thessa que decidió dar señales de vida. Esperaba una llamada de cualquier persona menos de él.
- ¿Ebba Moncrieff?
- Sí ¿Quién habla?
- Federico Montecapelli. El padre de Massimiliano ¿Cómo esta él? No he podido hablar con él desde bueno…Me imagino que sabes.
- Disculpe señor Montecapelli ¿Cómo consiguió mi número? Ah y por cierto lastimosamente no sé nada de Massimiliano desde hace 4 años.
- Me lo dio tu mamá. ¿En serio no sabes nada desde que se fue a Verona?
- Me estoy enterando por usted que está en Verona. Sabía que se fue a Italia pero no a que parte.
- Gracias de todos modos.
- No hay de que, me encanto hablar con usted.
Federico Montecapelli ¿Cómo es posible? ¿Qué habrá pasado que ni siquiera su padre sabe dónde está? El rompecabezas por fin está agarrando forma, ya sabe dónde está, a solo horas de allí, debe ir rápidamente a su encuentro. No sabía que haría ni qué le diría pero ahora más que nunca quiere estar con él ya que comprende que la razón que tanto ocultó es muy fuerte que ni siquiera su familia sabe. Evidentemente corre vía al aeropuerto, busca los boletos que la lleven a Verona lo más rápido posible, no hay ningún vuelo directo o están todos ocupados por lo cual debe hacer escala en Roma, en Fiumicino; dónde sin saberlo Massimiliano la espera. En su vestimenta por alguna razón se encuentra el collar, tal vez porque le combinaba o solo por una corazonada lo utilizó. Las horas se hacían eternas, el segundero de todos los relojes daban vueltas y con ellas indicaban un minuto aunque para la percepción de Ebba eran siglos los que pasaban, el vuelo sufría un retraso tiempo suficiente para que Sebastián convenciera a Thessa que no la llamara ya que sufriría mucho y en especial para que Massimiliano se convenciera de esperar en el aeropuerto por más estúpido que pareciera.
Italia se vuelve inmensa para esos jóvenes turistas, siguen recorriendo olvidando casi por completo lo sucedido en la noche anterior. Los aviones para muchas personas son sinónimo de terror y ellos no son la excepción por esta razón para atravesar por el país con más historia del mundo, según su perspectiva, decidieron utilizar el tren para movilizarse. Dejan Roma y sus calles, el coliseo, el Campidoglio y todo lo demás. Se embarcan en un tren, miran por las ventanas como pasan paisajes, de vez en cuando ven un animal o a una persona. Thessa siente que está traicionando a su mejor amiga, Sebastián tiene una razón valedera ¿De qué sirve decirle que está en Roma con otra chica? Y si no le decían que estaba con otra a penas lo viera se enteraría y ellos quedarían peor.
Las amigas son para eso para decir las cosas aunque duelan, para apoyarse, para ayudarse mutuamente a surgir. Ahora que Ebba la necesitaba iba a optar por abandonarla, por dejar al lado esa promesa de preescolar cuando se conocieron-Hola, ¿Quieres ser mi mejor amiga?- Si claro, pero nunca me dejaras para comer con otra persona- Lo recuerda como si fuera ayer, ya han pasado 17 años desde aquella promesa de amistad, ahora cuando más la necesita la está dejando para “comer con otra persona”. No es posible que ella esté haciendo eso. Nunca la dejó sola para nada, siempre fueron ellas dos para todo. Dos personas, dos amigas pero más que eso dos hermanas y un lema que las une “La vida es una así que cumple tus sueños por más ridículos que sean, confía en ti y nunca dejes que nadie apague esa estrella que alumbra tus más profundos deseos”.
Ebba ya está lista para enfrentar a Massimiliano, lo va a buscar puerta por puerta si es necesario. Se imagina que él hizo su vida y que no debe acordarse de ella, por lo tanto se hará pasar por una persona normal que nunca en su vida lo ha visto, conseguirá la historia y lo olvidará para siempre. Eso dice ella, es lo que piensa o lo que intenta pensar porque en lo más profundo de sí misma sabe que es mentira, que Massimiliano todavía la quiere, que todavía se acuerda de ella y que nunca se va a poder olvidar de su Massi, él que miraba a todos los lados cada vez que se veían, como lo ama y como lo extraña.
Fiumicino-Roma-Italia. Allí se encontrarían. Gracias al retraso del vuelo procedente de Paris el tiempo para la conexión se hace muy corto, debe correr entre el bullicio que se acumula en el aeropuerto. El italiano es un idioma complejo, fácil de entender si se escucha con atención algo imposible en ese momento, hay demasiada gente, demasiado ruido que ni siquiera los altavoces son entendibles. Ebba corre intentando encontrar una puerta de embarque, corre tan deprisa que no divisa entre la multitud la silueta del chico que la trajo hasta allí, él por su parte tampoco lo hace, está intentando convencer a una línea aérea que le dé información sobre sus pasajeros. El vuelo hacia Verona despega sin ella, los siguientes vuelos están abarrotados de gente. Se tendrá que quedar toda la noche en el Aeropuerto, de nuevo el idioma interfiere o es otra señal del destino que los quiere ver juntos, tan solo quiere un jugo de fresa. Intenta darse a entender con la mesonera pero todos los intentos son fallidos. En la mesa de atrás tomando un café y guerreando contra el sueño se encuentra él, hablando por teléfono, en español. A penas escucharlo se voltea, al principio no lo reconoce bien tal vez por el cabello, las facciones ya han pasado 4 años. Lo único que quiere es pedirle ayuda para poder ordenar un jugo. El cabello rizado rebota al voltearse, se acumula en su cuello tapando el collar, espera que Massimiliano cuelgue para poder pedirle ayuda
- Disculpa chico ¿Hablas italiano?
- Si, si ¿Necesitas algo?
- Quiero pedir un jugo de fresa pero la mesera no me entiende.
- Con todo el gusto- Le hace señas a la mesera para que se acerque-Un succo di fragola per la signorina, per favore.
- Muchas gracias.
- De nada.
Massimiliano sigue con su teléfono ignorando por completo que la chica de la mesa de al frente es el amor de su vida, la persona por la cual está en el aeropuerto. Ebba está ansiosa que no se percató de él, de su voz, de sus ojos y de todo lo que ama. Pasan una media hora y Massimiliano se levanta para mostrar su caballerosidad italiana con la chica del jugo.
- ¿Quieres algo más?
- No, gracias. ¿Te gustaría sentarte?
Él acepta, tal vez por corazonada o solo porque quiere hablar con alguien para no quedarse dormido. Otro jugo, otro café, dos sándwich, un postre y una amena conversación entre dos almas que los años han separado, hormonas o facciones que cambiaron y se volvieron irreconocibles a un amor. Hablan, hablan y siguen hablando. El tiempo vuela y a ellos no les importa.
- No me has dicho tu nombre.
- Oh cierto. Me llamo Ebba.
- Ahh…
- ¿Pasa algo con mi nombre?
- No, no, nada. Así se llama una chica muy especial para mí.- En ese punto de la conversación que se vuelve incómodo, Ebba para excusarse o para cortar un poco el mal momento que se produjo, se retira el cabello del cuello dejando a la vista el hermoso collar.
- ¡Ebba!¡Todavía llevas puesto el collar ¿No te acuerdas de mí?
- ¿Massimiliano? Como es posible que después de tanto tiempo hablando no te haya reconocido, has cambia…Massimiliano no la deja terminar la oración, la calla entre abrazos, besos y lágrimas. Después de 4 años la tiene allí, su plan estúpido dio resultado ¡La encontró!
Así estuvieron un rato largo, entre conversaciones, lágrimas, abrazos, besos y caricias, si caricias es lo que más compartieron. Ninguno de los dos podía creer lo que pasaba, después de buscarse, de extrañarse, de amarse allí estaban. En otro continente muy distinto al que se conocieron, en el mismo continente donde se prometieron que siempre estarían allí.
- Mi chiquilla ¿Qué haces en Italia?
- Ehhh, no lo sé, sólo vine. Algo me dijo que Italia sería perfecto para desconectarse.
- ¡TE AMO EBBA MONCRIEFF!
- No grites, oye tenemos que hablar.
- Lo sé, eres demasiado especial y te adoro de aquí hasta el más allá si te abandoné fue porque sentía que tenía una responsabilidad demasiado grande, sentí que tenía que dejar a un lado mi vida para ocuparme de otra.
- ¿Qué fue lo qué te pasó? ¿Por qué no confiaste en mí? Yo te hubiese apoyado en todo.
- Eb, yo a ti te amaba, que digo todavía te amo y siempre supe que nunca me abandonarías pero me dio miedo que por mi culpa tu vida cambiará.
- ¿Acaso tú crees qué no cambió apenas te conocí?
- Sé que sí pero aquí no es el mejor lugar para hablar de eso, créeme. Te lo diré en Venecia, en una góndola para que no puedas escapar.
- Tú estás loco y por eso esto perdidamente enamorada de ti.
Ebba estaba en lo cierto Massimiliano estaba loco de amor, de locura, de esperanza, de ganas, por ella, por la búsqueda de un futuro junto. Está vez estaba decidido a no perderla. La noche llegó y salieron del aeropuerto, necesitaban estar solos, poder encontrarse el uno al otro; sentir sus caricias, su respiración, necesitaban todo y solo la privacidad cubriría esa necesidad.
Solo con la luz de la luna que atravesaba débilmente la ventana, Massimiliano pensaba en ella, no en Ebba si no en Daphne. En su hermana estaba decidido a no perder a Ebba pero tal vez para estar con ella tendría que renunciar a Daphne, a su hermanita que ahora está convertida en toda una mujer, rompecorazones pero frágil, la falta de sus padres le ha creado un vacío inmenso y se ha refugiado en la odiosidad y en la vanidad, Massimiliano ha intentado llevarla por un buen camino pero cómo es posible si apenas es mayor que ella por algunos años. Por otro lado está Ebba, tantas lunas pensando en ella, cada noche esperando el día en que se volvieran a encontrar y ahora allí la tiene, en la habitación contigua tal vez esté durmiendo tan inocente, a lo mejor está despierta igual que él. La ama demasiado y quiere aferrarse a ella para que nunca se vaya.
El día amanece y con ella un abrazo, dos o hasta tres; es como si el mundo parara solo para ellos, nada importa cuando están juntos. Entre los planes de Massimiliano, esos que dice entre broma y broma está ir a Venecia, la ciudad de las góndolas y de los canales; allí pretende confesarle y explicarle a Ebba todo lo sucedido. Sin perder tiempo se dirige a la habitación de ella, toca la puerta con caballerosidad y picardía; sale ella radiante como siempre, con una sonrisa en su rostro, su cabello rizado rebota suavemente. Se vuelven a abrazar y se pierden en el otro, recuerdan el amor puro e inocente que nació por un tropiezo, que creció entre miradas y que se fortaleció mediante una promesa.
No todo es risa y felicidad, mientras Massimiliano le cuenta los planes para el tiempo que pasaran juntos en Venecia Ebba piensa en su futuro, sabe que necesita hablar con Massimiliano para poder escribir un artículo, graduarse y tal vez tener una vida juntos, está ignorando por completo que él decidió vivir en el anonimato porque quiso evitar el escaneo público y por su seguridad. Está pasando por alto todos los motivos que él tuvo para no contarle nada, solo piensa en ella pero después de hablar las excusas no sirven, lo único que queda es lo que se piensa y las decisiones que se toman.
Después de 4 años sin verse las dudas son muchas y él quiere esperar para despejar todas, tanto las de él como las de ella. -¿Se habrá enamorado? ¿Otros brazos la habrán rodeado? ¿Otra voz le habrá susurrado entre la oscuridad de una noche lo importante qué es? ¿Habrá otro yo en su vida?- piensa-Si me llega a decir que hay otro hombre en su vida, siento que me moriré, me tirare del Coliseo o mataré a ese idiota-. Analiza todo esto y se da cuenta de lo estúpido que es al celarla tanto, los celos son sinónimo de inseguridad o de derroche de amor, cuando tu celas a alguien es porque te importa demasiado como para dejarla libre. En caso de que ella se haya enamorado de otra persona no puede hacer nada, ha pasado mucho tiempo y él la decepcionó, intenta hacerse creer que si lo hizo fue por despecho y nada más, no fue sincero. ¿Pero él? ¿Qué pasa con Marcela? Él sí tuvo el comienzo de una posible historia de amor, ¿Se lo podrá explicar a Ebba?. Claro que sí él no hizo nada malo, solo quiso olvidar por un tiempo algo imposible.
Massimiliano no es el único que tiene dudas, Ebba piensa, tiene una pelea de sentimientos una parte quiere echarse a llorar sin que nada se lo impida, otra quiere ir corriendo donde Massimiliano y abofetearlo por el dolor que le causó, otra desea darle un poco de su propia medicina, conseguir la historia y marcharse sin un por qué; pero otra aún más fuerte qué todas las demás desea, necesita perderse en su cuerpo, en su sonrisa, en su mirada, perderse en ese tonto que fue a buscarla en el internado, volver a correr por los campos elíseos. Algo es seguro la decisión que tomé debe ser rápida; no quiere volver al pasado y escuchar a su madre diciéndole “te lo dije”, quiere que el presente y el futuro sea lo único que los marque desde ahora, adiós a las promesas y las peleas. Va a disfrutar el poco tiempo que le queda con Massimiliano.
- Eb ¿Qué prefieres volar en la mañana o en la tarde?-
- Ummm, prefiero en la noche-
- Perfecto, en la noche será, no es fácil buscar un vuelo pero te prometo qué lo conseguiré.
- Nunca hagas promesas cuando este feliz-
- Nunca digas nunca-
- Sí, sí como digas. Te amo Massimiliano Montecapelli.
- Y yo a ti, Ebba Moncrieff.
Otras 24 horas pasan, un dilema fuerte reposa en sus cabezas, el reflejo de la computadora molesta el sueño de Ebba, su más grande fantasía. En las orillas de una playa, con agua cristalina y el sonido de las olas como banda sonora, el mar de fondo como guardián permanente de atardeceres, un faro en lo más alto que sirve de guía para aquellos que buscan escapar de la realidad; sus cabellos al aire y juegan con su vestido blanco y holgado, los cangrejos pasan y las gaviotas vuelan todo en una perfecta armonía; ella está relajada con los ojos cerrados pero con la mente abierta, un lápiz y un cuaderno como sus fieles compañeros, los que de verdad nunca la abandonarán, escribe lo que ve y lo que imagina pero su faena se ve interrumpida cuando Chloe llega preguntándole por el artículo que pondrá al descubierto todo la vida de Massimiliano. Se despierta muy agitada y con un dolor de cabeza horrible, en seguida comprende que todo fue un sueño pero con algo de realidad. Respira hondo y lo mira concentrado en su computadora y en lo que está buscando, ni siquiera se ha dado cuenta que ella se ha despertado, vuelve a inhalar el aire y a exhalarlo produce un leve sonido que provoca que Massimiliano se voltee.
- Chiquita pensé que estabas ya dormida ¿la luz te molesta? Ya me voy a mi habitación, si quieres
- Me acabo de despertar, tuve algo así como una pesadilla, no tranquilo quédate hasta que termines.
- Tranquila-Se acerca a la cama y la abraza- solo fue una pesadilla, intenta dormirte que estás muy cansada.
- Quisiera quedarme así para siempre, te amo- se aferra más a él como si sus abrazos fueran la cura de todo mal.
- Yo también te amo y lo haré por siempre.
Ebba intenta volver a conciliar el sueño mientras Massimiliano la observa y a su vez apaga la computadora para no perturbar el descanso de su chiquita. Se despide con un beso ligero, tan ligero que fue casi imperceptible, sale sigiloso de su habitación para adentrarse en la suya y esperar la mañana siguiente.
Capítulo VII
Venezzia.
Se encuentran en Fiumicino, unos lentes ocultan la mirada somnolienta de Ebba mientras que una bufanda intenta disimular la gripe de Massimiliano-Nada va a interrumpirnos, ni una gripe ni una pesadilla, solo seremos tu y yo- Palabras de él al salir de Roma. Un vuelo tranquilo a pesar de la nubosidad, el ambiente fue perfecto para que sin palabras pudieran pensar en un futuro, algo distinto pero juntos.
Llegan a la ciudad de los canales, un espectáculo se abre ante sus ojos. Un carro antiguo los espera en la salida del aeropuerto para llevarlos a su hotel, se den un baño y descansen un poquito para luego poder degustar una exuberante cena con el mar como testigo. Ebba piensa como decirle a Massimiliano todo lo que ha pasado con su vida desde que estuvo en Australia hasta llegar al Campieri Building, espera que como siempre él inicie la conversación, tuvo que esperar hasta el aperitivo para que él empezara a hablar.
- ¿Qué tal es vivir en New York?
- ¿Cómo sabes qué vivo en New York?
- Camilo me dijo, unos días antes de viajar a Roma
- ¿Por qué no me buscaste?
- Porque no tuve el valor suficiente, porque soy un estúpido y un tarado que no te supo valorar. Lo pensé pero me dio miedo encontrarte enamorada de otro, no hubiese sido capaz de soportarlo.
“Me dio miedo encontrarte enamorada de otro” ¿La conoce tan poco? No sabe que Ebba vive y desvive solo por él. Blah, patrañas. Pensamientos que de un momento a otro le llegaron a la mente obviando completamente el momento en el que se encuentra.
- ¿Por qué te fuiste? ¿Qué paso entre nosotros?
- Te dije que esperaré hasta estar en una góndola, así no te puedas escapar.
- ¿Cuándo?
- Pronto chiquita.
La velada transcurre entre dos almas enamoradas, que se quieren y que se necesitan. Entre risas, besos y caricias regresan cansados a su hotel, una noche tranquila; Ebba duerme pensando en el día siguiente, se imagina estando junto a Massimiliano en una góndola ¿Cuál será su secreto? Mil Dudas rondan en su cabeza, como un carrusel que al principio le aburre y marea pero después le agarra el gusto y no quiere bajar. Tres tonos bastan para despertarse “Chiquilla, te espero arriba junto a las estrellas Il almo”. Al leerlo se le escapa una sonrisa juguetona, empezaron de nuevos los mensajes, las llamadas, las largas esperas, empezó de nuevo todo. Busca por los pasillos del hotel una escalera que la lleve a la terraza y no lo encuentra, solo se tropieza con un chico, alto, apuesto y algo similar. Tarda un poco en reconocerlo hasta que al final se da cuenta que es Enmanuelle, lo saluda rápidamente, se ponen al corriente de sus respectivas vidas y ella apurada para verse con Massimiliano le corta la conversación preguntándole por la terraza, él le indica por donde es, al terminar de oír la explicación sale corriendo y riendo.
- Tardaste un poco ¿eh?
Todo está oscuro y no lo ve con claridad, solo oye su voz clara y familiar, la voz por la cual se desvelo tantas noches.
- ¿Dónde estás?
Siente como sus brazos la arropan y con un ligero beso en el cuello que se traslada a su oído para susurrarle “aquí, donde siempre he estado”.
- Te amo, por favor no me vuelvas a dejar.
- No lo haré, solo te pido que me perdones.
- Massimiliano ¿Perdonarte por qué?
- Por todo lo que paso.
- Te perdono pero por favor dime ¿qué paso?
- Vente, vamos.
Salen con la noche estrellada, en una moto recorren las calles de Italia, de aquella ciudad que se les abre con sus luces. Al llegar a las góndolas, embarcan rumbo a la verdad, una música suave de Lucio Battisti que se va disipando mientras Massimiliano habla.
- ¿No te has preguntado por qué estaba en el Aeropuerto el día que tú llegaste?
- ¿Hace 4 años? O ¿Hace dos semanas?
- Hace 4 años.
- Oye no ¿Por qué?
- Mi papá me llamó desde una cárcel en Londres, mi fortuna lastimosamente es producto del narcotráfico, por eso me fui, tuve miedo de hacerte año, tenía que cuidar a Daphne. Pasaron muchas cosas, no fue por Chloe, en todo este tiempo siempre estuve pensando en ti y en cómo olvidarte; hasta intenté enamorarme de nuevo, de una chica llamada Marcela, pero con ella no pasó nada, te diría que le preguntaras a Thessa pero ella nos vio y creo que piensa que pasó algo, pero nada que ver.
- ¿Por qué estabas en Fiumicino?
- Cuando Thessa me dio una bofetada no caí en cuenta qué era ella hasta que cayó la noche y me encontraba en el hotel, pensando en lo que me dijo Camilo que ustedes vivían en Nueva York así que tendría que salir de Roma.
- ¿Pensabas quedarte en Fiumicino hasta encontrarla? ¡Qué plan tan patético!
- Pero funcionó.
- Te apoyaré en todo, no me importa lo que haya pasado con tus padres, tampoco si ahora no tienes dinero, yo me enamoré de ti no de tus cuentas bancarias y estoy dispuesta a correr el riesgo que implique volver contigo.
- Gracias mi vida, tienes razón lástima que me di cuenta tarde. Te amo.
- En realidad siempre lo supiste pero no tenías total seguridad.
- Te amo mi princesa. ¿qué ha pasado con tu vida?
- Bueno, estudié periodismo, vivo en New York y trabajo para Chloe Campieri
- ¿QUÉÉÉÉÉ?
- Sí, en realidad todavía no me he graduado, todo depende de ti
- ¿de mí?
- Chloe me pidió la primicia de tu familia ¿qué hago?
- ¡Amor, me dejas sorprendido! Dásela pero después que yo hable con Daphne.
- ¿qué haremos nosotros?
- Verona es tranquila ¿te agradaría vivir allí?
- ¡Wao! En realidad me sorprendes
- ¿Eso es un sí o no?
- Con esos ojitos, es difícil decir que no.
- Te va a encantar Verona, lo sé.
- Yo no he dicho que sí.
- Pero lo insinuaste.
- Primero debo graduarme.
- Bueno, vas a New York, esperas un tiempo, publicas la historia e Italia te recibirá.
- Vente conmigo a New York.
- Lo haría pero necesito hablar con Daphne, quiero estar con ella 24 horas los 7 días de la semana, tengo que estar allí mientras asimila que nuestro padre es un narcotraficante.
- Cierto, te he mencionado que tu serías un buen padre.
- Gracias, ¿quisieras…? Nada, mejor me quedo callado.
- ¿quisiera ser qué?
- Ebba Moncrieff ¿quisieras dejar de ser tan perfecta
- Con gusto señor Montecapelli.
- Montecapelli, en este momento me da asco ese apellido.
- La vida no es perfecta, las personas no son perfectas, cometen errores es el ciclo de vida.
- Llegamos de nuevo a tierra
- Te amo, gracias por la velada.
- No ha terminado, termina cuando te deje en la puerta de tu habitación.
Así pasa, recorren una Venezzia tranquila, de noche no muy alumbrada pero cálida. Al llegar al hotel se acuestan y piensan, Ebba llama a su madre y le cuenta todo sobre Massimiliano, contrario a lo que pensaba sobre ella, no es tan convencional solo quiere la felicidad y seguridad de su hija después de todo se da cuenta que ella es feliz al lado de Massimiliano y que él también la ama, es raro encontrar dos personas que se sigan amando con la misma intensidad que cuando se conocieron, después de todos los problemas que pasaron y el largo tiempo sin verse, fueron 4 años en los que pudieron enamorarse tomando otro rumbo, pero no fue así, solo siguieron con una promesa que hoy en día sigue firme.
Massimiliano por su parte piensa en un nuevo futuro, bien y cálido, ve un futuro lejano y difuso junto a Ebba como la bruma que ahora arropa su ventana, ese olor tan característico de Venezzia, famoso en el mundo lo inunda. Observa desde su ventana su futuro nuevo hogar, Italia tierra de amores, toda la “bota” es romántica, desde su indudable gastronomía, su idioma y su acento que enamora a cualquiera. Una vez se oyó la historia de una chica que no creía en el amor, cruzando el mediterráneo se le acercó un joven italiano al cual no conocía pero sin importar eso el chico le susurra al oído “il amo” desde ese día la chica se enamora de todo lo que ve, de las flores en primavera, de los abrazos de invierno ya que los mejores abrazos son los que se producen seguidamente de un “tengo frío”, se enamora de las hojas que caen en otoño, de ese amarillo capaz de pintar una Notre Dame entera y como olvidar el cálido sol veraniego, presente en esos meses de fiestas, playas y piscinas. Es imposible no enamorarse de esa Italia, de esa Fontana de Trevi que vemos en aquellos remotos libros de arte.
Un nuevo sol entra por la ventana, un nuevo día y el último de su estadía en la ciudad de los canales, haciendo las compras de último minuto para esos recuerdos que por obligación se regalan, un graffiti algo extraño “L’amore é come il fulmine: non si sa dove cade finché non é caduto” Massimiliano le susurra en el oído: el amor es como un relámpago, nadie sabe dónde va a caer hasta que lo hace. Ebba solo sonríe, ella siempre está adelantada un paso y al rato le contesta: Henri Larfocaide. Él ríe y se da cuenta porque está enamorado de ella, la ama por su espontaneidad, su inteligencia, la ama por todo, no sabe lo que haría sin ella.
Llegó el día que no esperaban, el día de la despedida se encuentran en Fiumicino de nuevo, en el lugar donde se encontraron. Deciden aprovechar hasta el último momento juntos, se encuentran abrazados con ganas de no querer partir, no quieren ni volver a New York ni volver a Verona, quisieran abordar un vuelo hacia París, para disfrutar como lo hicieron aquel 12 de noviembre, no saben el porqué de su sentimientos hacia la ciudad francesa, solo están consciente de que ella es su refugio, su pequeño nido de amor. Las horas pasan y ellos abrazados, acariciándose; el cabello rizado de Ebba rebota sobre sus hombros, él se queda paralizado observando ese cabello juguetón e impredecible como la dueña, lo acaricia y empieza a jugar con él; Ebba por su parte se queda tranquila, deja que Massimiliano disfrute los últimos minutos que les quedan juntos.
“Por favor pasajeros del vuelo 241 con destino Verona abordar por la puerta a18”
- Por favor amor, dime que ese no es tu vuelo.
- No es mi vuelo
- ¿a qué hora es el tuyo?
- Es ese.
- Pero me acabas de decir que no era.
- Tú me lo pediste, yo siempre te complazco.
- Te amo.
- Acompáñame hasta mi puerta.
Así van, recorriendo Fiumicino para decirse adiós, para una nueva despedida. Llegan a la puerta de embarque y lo único que desean es que el tiempo se pare, se mantienen abrazados, Massimiliano le promete que estará con ella siempre, pase lo que pase. Ebba solo lo observa, no puede hablar ya que las lágrimas se lo impiden. Solo se despide con un beso.
Una aeromoza los observa, probablemente piensa en lo que ve, ve a una joven pareja enamorada que por razones del destino se tienen que separar, capaz y se vuelven a ver, capaz y es una despedida eterna. Ella sonríe, Ebba la ve y le devuelve la sonrisa. Ve perderse a Massimiliano en la puerta de embarque, observa mientras el avión se aleja del puente de abordaje, es tan triste. Ahora solo le resta esperar mientras su avión despeja hacia el otro lado del mundo, la gran manzana le espera. Se sienta y se pierde entre las canciones de su iPod, se traslada a su mundo paralelo y perfecto, a ese mundo donde no hay religiones, no hay guerras, no hay países, no hay fronteras, a ese mundo casi perfecto que como lo describe John Lennon “nadie por quien matar, ni por quien morir”.
Se queda dormida y al despertar ve la hora, ya han pasado 4 horas desde que Massimiliano despegó. Faltan 20 minutos para que su vuelo despegue pero raramente no hay ningún tipo de movimiento, no se ve ni el avión ni personas de la aerolínea. Ebba siente pánico por los aviones y por los aeropuertos, detesta estar en uno. Vuelve a ponerse sus audífonos para desconectarse. Ningún mensaje, ninguna llamada es raro porque el tiempo estimado de vuelo hacia Verona es de 3 horas, es imposible que se haya olvidado de avisarle sabiendo lo nerviosa que es ella. Otro anuncio.
“Disculpen las molestias estimados pasajeros, pero todos los vuelos presentaran un retraso aproximado de 6 horas”
Demonios- piensa Ebba, otras 6 horas más aquí. Vuelve a revisar su teléfono ¿qué habrá pasado? Seguro se quedó sin batería a pesar que le advertí que lo cargara antes de salir. Su iPod se descarga, ya no tiene refugio, decide caminar para liberar su stress, siempre esa ha sido su salida, caminar para sentirse libre y desinhibida; mientras camina se encuentra con la aeromoza del vuelo, se sorprende ya que está llorando.
- ¿Español?
- Un poco.
- Disculpe ¿sabe por qué están retrasado los vuelos?
- ¿no se ha enterado?
- ¿De qué?
- ¿Es familiar del chico que subió al avión de Verona?
- Soy su prometida.
- Oh, no puedo darle información a personas que no sean familiares directos.
- ¿pasó algo?
- No se encuentran, se perdieron las comunicaciones.
- ¿Pero están bien? ¿Chocaron?
- Lo único que sé es que están desaparecidos.
- ¿Es una broma?
- Quisiera yo.
- ¿Me podría informar cualquier cosa? No se imagina lo que es el chico que está en ese avión para mí.
- Si alguien se entera me despedirán
- Prometo no decir nada.
- Lo haré, disculpe pero tengo trabajo.
Esto debe ser una broma, un sueño ¡ya sé! Seguro el radio se quedó sin batería y no han llegado porque tomaron una vía alterna- piensa. En este momento se da cuenta de lo importante que es Massimiliano, está desaparecido, solo anhela que sea una estupidez y que su teléfono suene y escuche su voz diciéndole que todo fue un error, que ni siquiera sabía que estaba desaparecido; ahora revisa su teléfono cada minuto, no lo pierde de vista, necesita una llamada, un mensaje. Cuando están casi perfectos algo lo arruina, estando en USA se prometieron luchar contra todo pero Ebba no está preparada para luchar sola, necesita de Massimiliano, de sus ocurrencias e ideas descabelladas, daría toda su felicidad por saber que está bien. Solo camina de un lado al otro como una desorientada, eso es lo que es, afrontar la idea de que Massimiliano puede estar herido, desaparecido o en su peor caso muerto, le da miedo; un escalofríos le recorre todo el cuerpo, es una sensación extraña y escalofriante. Perdió de vista a la aeromoza, ella es la que está enterada de todo y probablemente se enteré primero por ella que por otra persona.
- ¡Ebba, Ebba!
Capítulo VIII
El accidente
¿Cómo es posible qué una simple decisión de nuestros padres nos afecten tanto? Todo fuera tan diferente si la madre de Ebba hubiera entendido desde el comienzo la difícil edad que atravesaba su hija, la falta de su papá y que lo más que conseguiría al amarrarla a casa es que al crecer quisiera escapar de allí. Si los padres de Massimiliano hubiesen entendido que la vida de sus hijos no les pertenece, ellos los traen al mundo, le dan educación y comida luego de esto, ellos son libres de hacer con su vida lo que mejor les plazca. La única vida de la que somos responsables es la nuestra, de más ninguna. Crecemos y al tener hijos los amamos, pero las decisiones son de ellos hay que confiar que tomen la decisión correcta y aunque no sea así apoyarlos, depositar la confianza en ellos, muchas veces la perderán pero es trabajo de padres volver a creer en ellos, en especial en la adolescencia es tan difícil tomar siempre las decisiones correctas y si llegar a pasar nos damos cuenta que tomamos las mejores para nuestros padres, para la sociedad y dejamos a un lado lo que sentimos, es imposible complacer a todo el mundo y a nosotros mismos, hay momentos en los que solo nos queda creer en nuestra voz interna, esa voz que nuestros padres nos inculcaron pero que de alguna u otra manera también tiene un pedazo de nosotros. De nuestros gustos, de nuestros pensamientos y emociones. Escaparse a París tal vez hubiera sido la mejor opción pero Ebba con ese remordimiento inculcado por su madre decidió volver a Venezuela. Y ahora está en Roma llorando por un amor que acaba de perder.
- ¡Ebba, Ebba! ¿Estás bien? ¿Por qué lloras?
- ¿quién eres?
- Soy Daphne.
- Oh señora Montecapelli.
Ebba siente su celular.
- Mi amor ¿estás bien?
- Llevo llamándote como una hora ¿te quedaste dormida? Está pendiente por tu vuelo.
- ¿Dónde estás?
- Vía hacia mi casa, para hablar con Daphne lo más rápido posible
- ¿Hace cuánto llegaste?
- Más o menos como una hora. ¿por qué no me contestabas?
- Me quedé dormida supongo, tuve un sueño horrible ¿seguro que estás bien?
- Si mi amor, estoy en Verona sano y salvo. Tranquila fue solo un sueño, no te imaginas cuanto deseo estar allí para abrazarte y darte un besito en la frente.
- Llevo aproximadamente 3 horas sin verte y ya te extraño, estos meses serán eternos.
- No lo creo, te amo.
- Yo también.
Todo fue un sueño, respira hondo y vuelve en sí, revisa la hora y se da cuenta que todavía le queda 30 minutos para que su vuelo despegue; ahora si ve el movimiento característico.
- Disculpe señora Montecapelli.
- ¿Hablabas con Massimiliano?
- Si, vamos a intentar rehacer nuestras vidas, me mudaré a Italia con él.
- Les deseo lo mejor, Ebba fue un placer verte y saber que sigues haciendo feliz a mi hijo. Nos veremos pronto.
Mientras Ebba y Daphne se despedían y Massimiliano recorría el camino a casa, en Venezuela estaba Camilo, el chico perdidamente enamorada de Thessa, quien se dejo guiar por Chloe, el secuaz tonto de la película de acción; ese chico caminaba por las aglutinadas calles de la ciudad capitalina, altas horas de la noche, el metro con retraso y algo de lluvia que dificultaba la visibilidad del impotente Ávila, un carro con un conductor cambiando de emisora, no se da cuenta que un chico algo alto y de buen porte va cruzando la calle, hasta que escucha el golpe y el grito de alguna señora que espía desde su balcón.
Lo siguiente que recuerda Camilo después de cruzar la calle, son unas paredes blancas, muchas voces y la sensación de estar moviéndose, luego un rato de silencio para despertar en una habitación, llena de luz con un pajarito cantando a su lado.
Siente que la cabeza le explota, le pregunta a una enfermera cual es su estado de salud, ella solo lo ve y corre donde el doctor. Otros minutos, otros pasos, nuevas voces y vuelve a quedar todo en silencio.
- Chico, chico despierta.
- ¿Cómo estoy?
- ¿Cómo es tu nombre? ¿Dinos el teléfono de algún familiar? ¿Cómo es posible que salgas de tu casa sin identificación y sin teléfono?
- Solo salí a dar una vuelta. ¿Me puedo ir pronto?
- Sufriste una fuerte lesión en la cabeza, hay que operar.
- ¡opere!
- ¿Cuántos años tienes?
- 23
- ¿Familia?
- ¿Es necesaria?
- Alguien lo tiene que cuidar después de su operación.
- Yo comparto apartamento con una amiga, ella me cuidará.
Así pasa la operación, todo salió como debía salir, sin problemas y sin complicaciones. Solo un pequeño detalle, la recuperación es delicada, necesita alguien que lo cuide, la “compañera” que no existe no es suficiente, requiere de una persona de carne y hueso, capaz de ayudarlo en lo que necesite por el tiempo indicado.
Llega a su casa, con mucho dolor y algo de hambre. Le prohibieron estar cerca del vapor lo que le impide cocinar, intentar no agarrar polvo y esto es imposible al salir de casa. Solo dormirá y cuando tenga más hambre inventará algo para saciarse, es así. Camilo siempre ha sido así, siempre busca la excusa perfecta, siempre sabe cómo salirse con la suya, es de ese tipo de personas que “si no la gana la empata”. Muy venezolano tal vez o con muchos golpes en la vida quizás. Volviendo al tema de los padres, si invirtieran la mitad del tiempo en el que intentan controlar la vida de sus hijos en tomar las decisiones correctas no tendrían de que preocuparse. Una decisión de los padres de Camilo hace 24 años hoy afecta a su hijo, quien valiéndose por sus propios recursos enfrenta una lesión en la cabeza, que aparentemente no dejará secuelas pero ¿cómo saber esto? ¿Quién puede predecir el futuro? Según lo “normal” él no debería haber sido atropellado.
- Bro, me mudaré con Ebba
- Okey.
- ¿sólo dirás okey? Esperaba más de ti.
- Yo esperaba que me preguntaras como estoy.
- ¿Cómo estás?
- Mal, tengo hambre
- Cocina algo ¿no?
- Un descerebrado me atropelló, me operaron y no me puedo parar.
- ¿cuántos días llevas sin comer?
- Sólo unas horas.
- Busca a alguien, creo que Thessa está en Venezuela, le puedo preguntar a Eb y que ella le diga.
- Ni se te ocurra, ella debe estar feliz aquí, seguramente le está presentando su novio a su familia. Massimiliano ni se te ocurra.
- Okey.
La distancia es solo larga para quien la mide ¿qué hacer en el caso que tu mejor amigo esté en problemas y tú estás al otro lado del mundo? En este caso la distancia se multiplica, se eleva al cuadrado, se suma y otras operaciones que no sirven de nada cuando la sangre llama, muchas veces –como es el caso de Camilo y Massimiliano- una amistad significa más que 7 letras, significa una relación de casi 20 años o hasta más, es casi como hermanos, Massimiliano conoce más de Camilo que de la propia Daphne. Y ahora su hermano, su mejor amigo lo necesita.
Cuando vivían juntos se ayudaban en todo, reían, hacían fiestas improvisadas, cuando uno se enfermaba el otro no salía y hacía hasta lo imposible por sentirse mejor, después llego Ebba y todo cambió. -¿Perdí a mi mejor amigo por una chica? No, imposible, Ebba sólo llegó a mi vida-. Agarra el teléfono, marca ese número que se aprendió de memoria, uno, dos, tres repiques. ¿Qué hora es USA? Le grita a Daphne preguntándole. Ella se ríe y va hasta la cocina. 30 minutos después contestan el teléfono.
- ¡Hi!
Se escucha lejano: “Habla español, a esta hora no llama nadie de aquí”
- Hola.
- Por favor con Ebba.
- ¿De parte?
- De Massimiliano.
- ¿Massimiliano qué?
- Montecapelli
- Ella está dormida ¿Quieres que le deje algún mensaje?
- ¿Thessa está despierta?
- Bueno después de 30 minutos sonando el teléfono es imposible que estuviéramos durmiendo.
- ¿Me la pasas por favor?
- ¿Cuál es el apellido de Thessa?
- No me acuerdo, es urgente solo pónmela.
Una larga pausa, unas risas y contesta el teléfono.
- ¿Quién habla?
- Soy Massimiliano.
- ¿Massimiliano?
- Massimiliano Montecapelli
- Ah, hola. Eb está durmiendo pero la puedo despertar si quieres.
- No importa, ¿tienen familia en Caracas?
- No, mi mamá se mudó fuera de Caracas y la de Eb está en Australia ¿qué necesitas?
- No es para mí, es para Camilo
- ¿Le pasó algo?
- Si, lo atropellaron y está grave, bueno no tan grave pero necesita de alguien que lo ayude y lo cuide. En seguida pensé en alguna de ustedes.
- Yo mañana salgo a Venezuela-casi susurrando-
- Gracias Thes, después de todo no eres tan mala como pensé.
- Si, si como digas. Seguro que no quieres hablar con Ebba.
- Yo no he dicho que no quiera pero déjala dormir.
- Okey.
Massimiliano cuelga, sonríe y piensa –Problema 1 resuelto, me quedan 23543493 problemas más-
En New York, Sebastián se quedó dormido de nuevo. Thessa entra a la habitación de Ebba, la despierta, le dice que Massimiliano llamo y la razón de su llamada; también le dice que viajará para cuidar a Camilo y le pide que le ayude a inventar una excusa para que Sebastián no se entere de lo ocurrido.
Ebba promete no decirle nada a Sebas, en realidad él ni siquiera le cae bien y si Thessa no está no hay razón para hablarle, además ella piensa y está 100% segura que la felicidad de su amiga tiene nombre y es Camilo.
Amanece, el Central Park cada vez se hace más cálido, Thessa empaca para “ver a su madre que está muy enferma”. Se traslada rápidamente hacia el aeropuerto, tiene nervios y recuerda que Massimiliano le pidió que no le dijera a Camilo que él la había llamado, llegará a su apartamento por el destino. Ese apartamento fue testigo de ese primer amor, ese amor adolescente y decidido a enfrentar viento y marea, mientras Massimiliano no estaba ellos pasaban allí sus tardes, Thessa salía del colegio e iba a encontrarse con él. Tantos momentos que se esfumaron de la noche a la mañana, la felicidad de ellos era tan envidiable que fue difícil entender que se había acabado.
Abordando el avión se da cuenta que no lo ha olvidado y que todavía sigue allí para él y lo seguirá estando hasta el día que cierre sus ojos para no volverlos a abrir.
Capítulo IX
Camilo & Thessa
Maiquetía, el mismo aeropuerto, las mismas puertas, los mismos taxistas que la vieron despedirse entre lágrimas de su país, el país que la vio crecer, jugar, ilusionarse, caer. Un país que le enseño que para salir adelante hay que luchar por los sueños, hacer sacrificios y sobretodo que a mal tiempo buena cara, no importan los problemas mientras se afronten con una sonrisa en la cara. Venezuela la ve llegar, un poco más madura de lo que se fue, con nuevos sueños y la misma ilusión, el amor, es aquí donde conoció a su primer amor, el más puro e inocente y es por él que regresa. Toma su taxi para que la suba a Caracas, ve la misma autopista que recorrió por última vez con Sebastián. Sebastián, querido Sebastián ¿qué estará haciendo ahorita? Probablemente esté tomando un Starbucks o saliendo de clase ¿Qué estará pasando por su mente? Una parte lo extraña, otra extraña a Camilo, mitad y mitad. Amar a dos es igual a no amar a ninguno ¿Tendrá que decidir qué hará? ¿Qué pasaría si Camilo le dice que ya la olvidó? Él pagó todos los platos rotos de Massimiliano. Si no se hubiesen escapado a esa fiesta ¿Estarían juntos? ¿Qué estaría pensando cuando el carro lo atropelló? ¿Estaría pensando en ella o en otra? ¿Pensaría en su familia? ¿Pensaría en él?- Te extraño mi copito de nieve- Dice para sí misma mientras ve como deja atrás las playas.
El tráfico tan característico de Venezuela le da tiempo para pensar, a veces quiere arrepentirse decirle al taxista-señor pare, lléveme a cualquier lado menos a la dirección que le di- luego piensa que todo es un error, que Massimiliano le montó una trampa porque así es él. Después entiende que de verdad estaba preocupado y que no jugaría con la salud de su hermano. Cada vez está más cerca de su destino, dos semáforos la separan del edificio. De nuevo las nauseas, los nervios, la ansiedad, la desesperación, las ganas de bajarse del auto y correr hacia el Ávila, que está allí impotente y hermoso; esa fue una de las cosas que envidiaba de sus amigos, todas sus casas o apartamentos tenían vista a esa majestuosa montaña. Fueron muchas las veces que ella subió con Camilo al teleférico, se recuerda de aquella vez que decidieron subir caminando después de una fiesta, todavía no eran novios, ella estaba en tacones y en vestidos, recuerda que lo único que decía era “los mataré, esté vestido me lo regaló mi mamá cuando regresó de Francia y estos tacones son demasiado hermosos” ellos sólo reían hasta que se cayó, Camilo se preocupó y la cargo hasta llegar a la cima y así observar la ciudad de los techos rojos.
- Señorita llegamos-
- Gracias, tome y quédese con el vuelto-
Allí está frente al edificio, tiene miedo y entra, se da cuenta que es el mismo portero, se encuentra parada enfrente del intercomunicador y piensa ¿cuál es el apartamento? Se le había olvidado el número ¿cómo es posible? Ella estaba segura que se recordaría, lo marcó muchas veces con esa sonrisa risueña. Si estaba Camilo él bajaba y le abría la puerta, le cargaba las cosas hasta llegar arriba. Si estaba Massimiliano solo le tiraba las llaves por la ventana. –Vamos Thessa, haz memoria- Y de repente, como una veloz ráfaga recuerda, es el pent-house, siempre que Camilo no estaba lo esperaba en la terraza, viendo el Ávila y dejando que el viento jugase con sus cabellos. Marca el número, repica una, dos, tres veces. Vuelve a llamar. Así está un largo rato, hasta que contesta. Oye su voz, cálida y hermosa, tal como la recuerda, esa voz que la calmaba cuando algo estaba mal.
- Hola, hola ¿Hay alguien allí?
- Si ¿Me podrías abrir?
- No se escucha bien, hable más alto
- ¿Me podrías abrir?
- ¿Quién es?
- Soy yo, Thessa.
Camilo cuelga. Thessa se queda pensando, piensa que cometió un error estando allí, una lágrima sale y el portón se abre. Sonríe sin saber porque, corre por las escaleras y llega al último piso, cansada, se arregla el cabello y toca el timbre. No se escuchan paso, recuerda que si está allí es porque Camilo está enfermo. Busca bajo la alfombra y la encuentra, en el mismo lugar de siempre, respira hondo y abre la puerta. Lo encuentra en el sofá intentando pararse para abrir la puerta. Ella lo ve y no aguanta las lágrimas, se le abalanza encima mientras le dice lo mucho que lo extrañó, él la ve sorprendido, ríe y la abraza. Ella para de llora, él se mantiene callado, sonríen y se vuelven a abrazar.
- Te extrañé
- ¿qué haces aquí?
- Tengo que recuperar lo que perdí, Massimiliano y Ebba están bien, Chloe también lo está. Faltamos nosotros ¿no?
- Cada día me sorprendes más. Thes, cuidado me duele la pierna.
- Oh disculpa ¿quieres algo? Te cuidaré hasta que te recuperes.
- No me agrada pedirte nada pero por favor dame comida, es horrible no poder agarrar ni calor ni polvo.
- ¿qué quieres?
- ¿Te acuerdas aquel pasticho que me hacías cuando peleábamos?
- ¿tienes berenjenas?
- No, tampoco harina y creo que solo tengo agua.
- Ya vengo, compraré unas cosas y regreso. Te quiero y disculpa
¿Disculpa? A veces pedimos disculpas por algo que no hicimos o maximizamos los hechos y los convertimos en una catástrofe. Thessa le pide disculpa a Camilo porque así le nace no porque haya hecho nada malo, buscar nuevos rumbos no es malo, ayudar a tus amigos no es malo. Así que él solo piensa en esa disculpa que no merece, al llegar le dirá no hay cuidado o simplemente recordará hasta el te quiero. Esa es una frase que quería escuchar desde que se marchó a New York, él también la extraña y no ha tenido ojos para nadie más, solo para su principessa, extraña pasear sus manos por su cabello castaño y lacio, encontrar su mirada penetrante cuando necesita un consuelo, extraña a Thessa, nada más.
Regresa de las compras, trae helados, yogurts, los ingredientes para hacer su pasticho de berenjenas, unas películas, unos analgésicos y todo lo que necesita para hacer sentir a Camilo especial.
Una comida cálida, algo hogareña, ya no son los adolescentes ingenuos que se reunían solo para pasar el rato, han madurado y ahora están juntos por la necesidad de retroceder el tiempo y recordar los momentos donde el amor era lo único que importaba, donde no había ni futuro ni pasado, solo existía el presente. Los días pasan y Camilo se recupera, no hay mejor medicina que el amor, tal vez sólo sea efecto de pastillas o sea el cuidado de Thessa lo que hizo que se mejorara.
Algo distinto nació, muy diferente a aquella sensación de 4 años atrás. Algo más fuerte, más cotidiano y más fantástico. El futuro les depara nuevos retos y nuevas aventuras. Ella debe regresar a New York, Broadway la espera con los brazos abiertos, mientras que él no sabe qué hacer; ya terminó sus estudios y necesita trabajar. La arquitectura es un oficio que sirve en todo el mundo, todos los días vemos edificios más impotentes y magníficos, modernos y vanguardista. Muy parecido a la personalidad de Camilo, tal vez esa sea la razón por la cual decidió dedicarse a la arquitectura.
2 semanas y Thessa no ha hablado con Sebastián, 2 semanas y Camilo no sabe que existe Sebastián.
Una tarde típica de abril, lluvias y relámpagos, el Ávila nublado hasta la cima, ella con una chaqueta de él que la cubre por completo. El frío se apodera del apartamento y alguna neblina muy débil cubre la ciudad de los techos rojos. Un trueno estalla y con el Thessa brinca y se sobresalta. Camilo la ve, se acerca y le abraza, un besito en la frente y un “tranquila mi vida, fue solo un trueno” ella se aferra a él y piensa en lo que le dijo. Ese “mi vida” ¿En realidad es su vida? Si de verdad la aprecia tanto como esa frase ¿dejará que se marche? Aprovecha la ocasión, los dos abrazados, cubriéndose mutuamente intentando persuadir el frío.
- Tengo que regresar a New York
- ¿es necesario?
- Sí, no puedo dejar sola a Ebba, ella me ha ayudado cuando la he necesitado. No se puede ser tan rata en esta vida.
- Pero Ebba se irá con Massimiliano a Italia ¿lo sabes, no?
- Sí, pero también está Sebastián.
- ¿tu novio?
- Algo así, bueno sí lo es. O lo era.
- ¿Cómo así?
- Bueno, estás tú y está él. Y no sé qué hacer.
- Entiendo que necesites volver, no te detendré aunque quiera.
- ¿De verdad vas a dejar que me marché así como así?
- No quiero que te vayas, sólo quiero lo mejor para ti. Está Sebastián, Está Juilliard, Está Broadway. Entiendo todo eso
- ¿Y tú? ¿Y nosotros?
- Aprecio que estés aquí, te lo agradezco, me di cuenta que te amo todavía y que si alguien me da fuerza eres tú; pero cuando amas a alguien siempre deseas su felicidad aunque no sea a tu lado.
- ¿por qué no regresamos?
- Por mí no hay problema, pero tú vives en New York y yo aquí. Esperemos un tiempo a ver qué pasa, piensa en ti, piensa en Sebastián y piensa en mí. La decisión que tomes la aceptaré y la apoyaré, sea que quieras estar conmigo, con él o sola.
- ¿Verás mis espectáculos en Broadway?
- Todos y cada uno de ellos.
Se abrazan y disfrutan cada milésima de tiempo juntos, está clara cuál será su decisión, con uno se divierte hasta cuando ven televisión, el otro la hace reír y nada más. Sin palabras se comunica con uno mientras que al otro le grita a diario. Las palabras sobran cuando dos corazones están tan unidos como los de Thessa y Camilo. Dicen que hay que cambiar y tomar nuevos rumbos pero esto es falso cuando todo lo que buscabas lo tienes desde el principio, aunque después que recorres todo el camino te das cuenta que has aprendido pero no has encontrado lo que buscabas, que aunque hay cosas que valen la pena no hay ninguna como la que dejaste al principio.
Una lluvia cae y el silencio retumba, después de una despedida emotiva vuelve Camilo a transitar por la autopista solo y con un montón de dudas en su cabeza. No se dio cuenta de lo importante que es para Thessa y que ahora su única preocupación debe ser en como estar junto a ella de nuevo.
- Daphne, pásame a tu hermano.
- ¿cómo sigues?
- Gracias hermano por decirle a Thessa.
- Supongo que de nada, yo no hice nada.
- Ah okey. Perfecto ¿se enteró por obra y gracia del espíritu santo?
- Así mismo como se enteró Ebba que Chloe y yo tuvimos algo.
- A ti nada más se te ocurre llegar con Ebba a un lugar donde estaba Andreína.
- No me refiero a ese día.
- ¿Cómo? Entonces… sabe lo de…
- Sí, cómo sabe no sé, pero está molestísima, me insultó y bueno.
- Yo pase dos semanas increíbles con Thessa y me libero de toda culpa.
- Obvio, tú no fuiste ¿pero quién? ¿quién me conoce tanto y conoce a Ebba?
- ¿La chama con la que tú andabas en Italia?
- ¿Marcela? ¿Tú crees?
- Puede ser, los celos son una cosa enfermiza
- ¿Rosas o margaritas?
- Un ramo de flores no bastará.
- Pero si ayudará ¿Rosas o Margaritas?
- Suerte con eso.
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